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domingo, 11 de junio de 2017

3 Buenas razones para dejar de hacer multitarea y 5 consejos para conseguirlo


Hasta no hace mucho creía que era productiva haciendo muchas cosas a la vez.

¡Mira, soy una máquina! Mientras estoy programando, aprovecho huecos para escribir el siguiente artículo del blog y entre medias estoy editando un vídeo. Además de por supuesto estar pendiente de whatsapp y todas las notificaciones. ¡Puedo con todo a la vez!

Dime, ¿tú también eres tan productivo como yo? ¿Tú también eres multitarea?

Pues déjame que te diga que, al menos en mi caso y a pesar de estar siempre haciendo muchas cosas, cada vez me sentía más lenta, más estresada y más bloqueada.

Así que hoy te voy a hablar de este concepto tan bonito de la multitarea y, aunque probablemente ya te imagines por donde voy, ¿a que a veces aunque sepamos que algo no nos beneficia seguimos haciéndolo y es bueno que nos lo vuelvan a recordar?  

EL MITO DE LA MULTITAREA

Para empezar, el término multitarea es erróneo. Las personas no podemos hacer más de una tarea a la vez. Nuestro cerebro no está preparado para eso. Lo que hace realmente nuestro cerebro son cambios de contexto continuos. Cambios de tareas. Task Switching.

No hace falta investigar mucho sobre la multitarea para descubrir que puede disminuir tu productividad hasta un 40% e incluso dañar tu cerebro a largo plazo.

Ese salto o cambio de contexto es más costoso de lo que creemos y nunca llegas a estar realmente concentrado en ninguna de las tareas.

LO QUE DICEN LOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Según investigaciones realizadas en la Universidad de Stanford, las personas que son bombardeadas continuamente con varios flujos de información, es decir, que están haciendo multitarea constantemente, les cuesta más prestar atención, recordar información o cambiar de una cosa a otra. Les cuesta más que a los que hacen una tarea a la vez.

¿Aun así sigues pensando que tu si puedes hacer multitarea y eres más productivo?

Bueno, pues en el estudio compararon a dos grupos de personas en función de su tendencia a la multitarea y su creencia de que esto ayuda a su rendimiento.
Resulta que los que solían hacer más multitarea – y pensar que eso les hace ser más productivos -, eran de hecho, peores haciendo multitarea que los que normalmente hacían una cosa a la vez.

Los que tenían tendencia a la multitarea tenían más problemas en organizar sus pensamientos, filtrar la información relevante y por supuesto perdían más tiempo cambiando de una tarea a otra.

Y un dato aún más grave según los estudios, es que la multitarea puede bajar tu CI hasta unos 15 puntos. Más o menos como si hubieses estado fumando marihuana o despierto toda la noche.

¿No es para plantearselo?

Si aun no estás convencido te vamos a dar más motivos concretos para dejar de hacer multitarea:

MOTIVOS PARA NO HACER MULTITAREA

Baja tu productividad

Al revés de lo que solemos pensar, hacer varios cosas a la vez no ahorra tiempo.

De hecho tardamos más tiempo en acabar dos tareas o proyectos si estamos continuamente saltando de uno a otro que si nos centramos en uno cada vez.

Lo que si ahorra tiempo es agrupar tareas del mismo tipo para hacerlas a la vez como realizar llamadas o responder emails.

Cometerás más errores y te estresarás más

Cometes más errores cuando estás cambiando todo el rato de una tarea a otra, y más aún si son complejas y requieren concentración.

Además aunque no lo notes, estarás más estresado por tener que estar pendiente de varias cosas a la vez.

Te pierdes cosas a tu alrededor

Cuando vas haciendo dos o más cosas a la vez, no notas lo que pasa a tu alrededor.

Según un estudio de la Universidad de Western Washignton, el 75% de las personas que iban caminando por un parque mientras hablaban por teléfono no vieron un payaso montado en un monociclo que pasaba por delante. Le llaman “ceguera por falta de atención”.

¿Y COMO DEJO DE HACER MULTITAREA?

Vale si, la solución sabemos todos la que es: hacer una cosa a la vez.
Pero no siempre es fácil, ¿verdad?

Pues no, requiere de mucha autodisciplina y es algo que se entrena con el tiempo, pero te damos algunos tips para que puedas empezar desde ya:

Organiza tu tiempo en bloques

De esta forma tendrás más claro qué tarea vas a hacer en cada bloque y te será más fácil estar concentrado solo en eso.

Evita las distracciones

Es una de las reglas básicas de la productividad.

Cuando estés haciendo una tarea importante, aleja tu teléfono, desactiva las notificaciones, cierra Facebook y otras redes sociales. Desconecta internet si hace falta pero evita la tentación de distraerte.

Agrupa tareas parecidas para hacerlas juntas

Como ya hemos dicho, lo que sí ayuda bastante es agrupar varias tareas que requieren el mismo contexto para hacerlas todas a la vez como llamadas o emails.

Tim Ferris de La Semana Laboral de 4 horas es fan de esta técnica y el mismo dice que solo revisa el email una vez al día. Sí, puede que sea un poco extremo para el resto de los mortales, pero en vez de tirarte el día entero mirando tu correo cada 5 minutos, reserva dos o tres momentos al día en los que revisar el correo y mandar los emails que tengas pendientes.

Controla los impulsos

Cuando sientas el impulso de hacer otra cosa mientras estás haciendo una tarea, respira hondo y se fuerte.

A mi me pasa continuamente. Ahora mismo estoy escribiendo este artículo y en cuanto tengo la más mínima duda o me bloqueo por no saber cómo seguir, me viene el impulso de ir a ver el email o cualquier otra página. Y eso es porque no estoy en flow, no estoy completamente concentrada en la tarea.

Aprende a entrar en estado de Flow

Podemos decir que el estado de flow es un estado ideal de la mente en la que estás completamente concentrado en una tarea y el tiempo se te pasa volando.

Seguro que sabes a que me refiero. Pero la verdad es que entrar en este estado requiere de muchos factores y no siempre es fácil conseguirlo. Analizar cuales son te puede ayudar a replicarlo más veces.

Si te esfuerzas, poco a poco iras mejorando y notarás un cambio en tu productividad y tu tiempo.

A ninguno nos gusta sentirnos hacer mil cosas a la vez como locos y no tener las riendas. Toma el control y haz una cosa a la vez. Notarás la diferencia.

¿Qué opinas sobre la multitarea? ¿Como la manejas tu?


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martes, 5 de julio de 2016

Gerenciar en tiempos de crisis



Para Fayol, 1916 la gerencia es el arte de "conducir la empresa hacia su objeto, tratando de sacar el mejor partido de todos los recursos de que dispone." En opinión de Sabino, 1999 es el “nombre que designa el conjunto de empleados especializados, de alta calificación, que dirigen y gestionan los asuntos de una empresa”. De ambas visiones podemos extraer elementos que se relacionan con la dirección y gestión de asuntos administrativos –y de otra índole- en las organizaciones para el logro de sus objetivos.

Hasta este punto pareciera ser una actividad que se circunscribe solo a la acción empresarial, pero resulta que la empresa es el reflejo de las acciones y decisiones tomadas por sus miembros, que a su vez se deciden en función de unos objetivos generales y específicos, que tomaron en cuenta el entorno económico, político y social del país al cual pertenece la empresa, así como también, la dinámica regional y global, vinculada con el eje de negocios o actividad central de la organización.

En función a esta realidad la atención que se le debe prestar al entorno se pierde de vista, porque como el gran sistema que es la economía global todo está conectado, y de la correcta interpretación de indicadores y eventos globales, dependerá la conducción de la empresa, y más cuando ese entorno lejos de ser predecible, es un espacio de incertidumbre donde no se conoce con exactitud la actividad económica reciente, lo cual dificulta el establecimiento de escenarios válidos para maniobrar y ajustar la estructura con miras en las metas propuestas.

Es así como gerenciar en crisis se convierte en un fino arte de complejas repercusiones, donde la información es valiosa y de su procesamiento y análisis dependerá en buena medida el éxito. Es aquí donde la opinión de Von Clausewitz, 1832, en su obra “De la Guerra” posee gran valor, al comentarnos que: “Una gran parte de la información que se obtiene en la guerra (mercado) resulta contradictoria, otra parte más grande es falsa, y la parte mayor es, con mucho, un tanto dudosa. Lo que en este caso se puede exigir de un oficial (gerente) es la posesión de “cierto poder de discriminación” que sólo puede obtenerse gracias al juicio y al conocimiento de los hombres y de las cosas (competencias).

Como podemos apreciar, y transpolando el enfoque de Von Clausewitz al mundo gerencial, el manejo correcto de la información es fundamental para el logro de los objetivos de la organización empresarial, de la mano del gerente que puede interpretar el entorno de manera apropiada, aminorando el efecto de la crisis en su gestión y acallando la incertidumbre en cada paso.

Colaborador: MSc. Aarón I. Olmos R.
Twitter: @aaronolmos

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Jose G. Quintero E.
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miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Líder digital.



Desde el año 1990 cuando Tim Berners Lee legó al mundo entero la WWW y el protocolo HTML a la fecha, han cambiado muchas cosas.

Y es que la globalización, como proceso transformador, se manifestó también a través de la tecnología,  impactando al comercio y al mundo empresarial. Tanto es así que el Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América en el año 1998, publicó un informe denominado: “La Emergente Economía Digital” (The Emerging Digital Economy), donde se muestra el efecto que el uso intensivo de la tecnología en la actividad comercial estaba teniendo.

Ahora bien, esta Economía Digital define un nuevo sistema socio-político y económico, caracterizado por un espacio inteligente que se compone de información, instrumentos de acceso y procesamiento de la información y capacidades de comunicación, tal y como lo señala Carley, 1999. 

Es en esta Nueva Economía, donde las relaciones comerciales, el desarrollo de empresas y nuevos negocios (Starups), han requerido la evolución del líder-gerente, a un líder digital. Esto es así porque las relaciones sociales y de producción, así como nuestras relaciones sociales, han migrado en buena medida a la virtualidad de la internet.

Esta situación supone un cambio importante en la forma como el líder-gerente debe llevar adelante sus emprendimientos, porque la tecnología ha cambiado la forma de relacionarnos, de hacer negocios y de gestionar procesos. Y esto lo podemos ver en una de las principales redes de información global, asumida como red social, denominada twitter, donde las características del líder migran a la red de redes, y crece exponencialmente la posibilidad de tener seguidores orgánicos como resultado de nuestra acción mentora, motivadora y de constante ejemplo.

Entonces surge la figura del líder digital, quien posee una nueva concepción de la autoridad y busca la integridad, el reconocimiento y la reciprocidad en las relaciones laborales, siendo su fiel el trabajo colaborativo y transparencia en la conducción de su organización, siempre innovando y creando nuevos escenarios de interacción, donde su inquietud intelectual lo orienta a estar en constante formación, para seguir transformándose y transformando su entorno.

Por esta razón, y ante el avasallante cambio que supone la Era Digital, el líder-gerente también debe adecuarse a los nuevos tiempos, asumiendo el reto de las competencias digitales dentro de su abanico de herramientas gerenciales, para seguir marcando el camino y orientar a sus seguidores al logro de los objetivos propuestos.

Colaborador: MSc. Aarón I. Olmos R.
Twitter: @aaronolmos
Email: aaronolmos@hotmail.com

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Jose G. Quntero E.
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miércoles, 3 de junio de 2015

LA GERENCIA ORGANIZACIONAL Y LA MORAL




 
Las organizaciones, al igual que las personas, poseen una moral, y son los valores de los miembros que las integran, las que conforman y condicionan su contexto ético. Como las valoraciones humanas se dan en el ejercicio de la acción, éstas son susceptibles de ser modificadas es decir,  son afectadas por el cambio.

De esta forma, las personas pueden tener conductas morales e inmorales a lo largo de un período de tiempo. Ahora bien, si llegara a ocurrir un cambio en la estructura moral de las personas, su comportamiento sería otro, porque éstas crean y dimensionan su realidad de acuerdo con sus nuevos criterios y probablemente comiencen a realizar actuaciones distintas. De esta manera, todos los humanos poseen una moral que, permanentemente, sale al encuentro con la ética de las demás personas. Por tanto, la ética es una cuestión individual e íntima y colectiva a la vez.

La moral de la sociedad se conoce como ética pública, y en ella existe el cúmulo de valores que la sociedad asume como propios, quedando generalmente establecidos y aceptados en las normas o códigos patentados en las constituciones. Cuando los valores y los actos de la gente se desvían en relación a dichos códigos, ocurre una trasgresión en la sociedad. Ésta se conoce como delito. Así las cosas, además de los códigos de ética contemplados en las constituciones, existen otros códigos presentes en las organizaciones, la familia y, en general, en las agrupaciones sociales de toda índole. No importa si estos códigos se encuentran escritos o no, pues si están sedimentados en el comportamiento de todos los miembros de la comunidad estas normas construirán límites conductuales importantes.

Desde el punto de vista empresarial, la función y efecto de las corporaciones y empresas en los mercados, deben estar acorde a la ética pública, y sus esfuerzos deben orientarse al crecimiento y desarrollo de la sociedad, con base en el bienestar general. Allende a esto, se debe fomentar la responsabilidad moral de las corporaciones, más allá de la promoción de la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa (RSE o RSC), donde se incentive la promoción de normativas legales sobre la conducta corporativa, las cuales abordarían aspectos como la competencia desleal y los impactos negativos de las corporaciones en la sociedad.

En palabras de Bernardo Kliksberg: “La discusión sobre la ética ha vuelto impulsada por la ciudadanía para quedarse y expandirse después de la preponderancia en las últimas décadas de un pensamiento economicista reduccionista que consideraba al tema económico un mero tema técnico. La realidad ha demostrado las limitaciones de ese enfoque.”  Desde este punto de vista, la preeminencia de la visión estrictamente numérica del análisis económico, y su vinculación con el desarrollo de los mercados en el contexto social, ha llegado a un punto de no retorno, donde se hace indispensable la inclusión de lo “ético” como factor fundamental para el cambio de las estructuras y, por ende, del crecimiento y desarrollo.

Es por esta razón, que para Bernardo Kliksberg: “La falta de un debate ético permanente ha generado una anomia que ha facilitado la corrupción. Por eso en América Latina, por ejemplo, hay hoy una sed de ética.” Como podemos ver, el problema no es solo incluir lo “ético”, sino también dar en consecuencia la necesaria discusión, sobre todos aquellos aspectos que resultan prioritarios cambiar, para lograr la transformaciones que lleven a la sociedad a un estadio de bienestar social.  

Para Kliksberg: “Una economía orientada por la ética no aparece como un simple sueño, sino como una exigencia histórica para lograr que la paradoja de la pobreza en medio de la riqueza pueda realmente superarse y construir un desarrollo pujante, sustentable y equitativo. El precepto bíblico que ordena hacerse responsables los unos por los otros indica que frente a tanto sufrimiento de tantos no hay lugar a más postergaciones en este desafío decisivo.” Y es quizás en este punto donde, el Capital Social, nos pueda aportar un camino válido como instrumento para el desarrollo de las herramientas, que permitan alcanzar la justicia social en los diferentes ámbitos de la vida de las personas.

En palabras de Emeterio Gómez: “El problema de la Moral no atañe simplemente al tener principios y valores, sino a la idea básica de ¿cuánta fuerza espiritual tienes para imponer -o imponerte a ti mismo- tus valores? Y el tamaño de esa fuerza guarda una estrecha relación con el tamaño de la presión que la realidad ejerce sobre nosotros”. “La Ética tiene sentido mientras usted tiene posibilidades de imponerse por sí mismo sobre el vicio…o sobre la realidad”. Desde este punto de vista, la moral en el caso de las organizaciones, nos remite a un colectivo, a un consenso que se asume y que, al igual que en los paradigmas, tiene una vigencia limitada y tiende a ser sustituido por nuevos puntos de vistas consensuados.

En opinión de Emeterio Gómez: “Si una persona –gerente- decide “no actuar” ante hechos o situaciones puntuales, por supuesto que no hace uso de ética alguna, es su decisión de “no actuar” la que se impone, y ello está en su derecho, tiene potestad para asumir esa posición, pero a su vez está infringiendo un deber: “la responsabilidad de tomar una decisión”. En este punto, al ser la toma de decisión una responsabilidad compartida por las personas que en consenso han asumido una moral pública, el acto de “no actuar” se torna ético al influir en el ejercicio de la toma de decisión, la cual es “responsabilidad” de la persona que decide.

Autor: MSc. Aarón I. Olmos R.
Twitter: @aaronolmos

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lunes, 18 de mayo de 2015

El Gerente y su compromiso etico y moral.



La actividad gerencial, se ha transformado desde los aportes de Taylor y Fayol (comienzos del siglo 20), hasta los recientes desarrollos de Qualman con su visión de la Socialnomía (Socialnomics), con base en el uso intensivo de las redes sociales (RRSS) a través de la implementación de poderosos dispositivos móviles inalámbricos como herramientas para el apoyo en la dirección, organización, supervisión y control de las empresas, en entornos altamente cambiantes. 
 
Es en este contexto donde la labor del gerente debe estar investida, además de los elementos tradicionales acerca de las cualidades, competencias y conocimientos administrativos, técnicos, tácticos y estratégicos deseables, del micro y macro entorno organizacional, de aquellos elementos descritos por Adam Smith en su obra “Teoría de los Sentimientos Morales”, es decir, el gerente actual debe poseer un profundo compromiso moral y ético, consigo mismo, con sus pares, con su personal de apoyo, con sus grupos de interés, con las estructuras de gobierno (internas y externas), con el ambiente y con el resto del mundo. 
 
Esta necesidad del gerente de reencontrarse con la moral y la ética en el desarrollo de la dirección empresarial, tiene como sustento las evidencias dejadas por hombres y mujeres de empresa, quienes con todos los elementos deseables para ser un buen gerente o CEO (Chief Executive Officer), llevaron a sus organizaciones por un camino un tanto alejado del “deber ser”, ocasionando pérdidas económicas y afectando la credibilidad de sectores completos de actividad económica y empresarial a nivel mundial, por la falta de confianza generada a raíz de este proceder.
 
 
En este sentido, en el ejercicio de la moral y la ética de todos los gerentes, se encuentra la semilla del crecimiento y desarrollo deseable. Es por esta razón que para Aristóteles, el orden moral o de obrar es el que se orienta al fin últi­mo de toda la vida humana[1]. De esta manera, la ética trata de orientar la acción del hombre no sólo para lograr alguna meta particular, sino considerando toda la realidad, orientando el logro de la realización inte­gral del ser humano. Así pues, el gerente que es un individuo de naturaleza racional y está compuesta de un cuerpo sensible semejante a los animales, y de un principio constitutivo inmaterial o espiritual[2], actúa de diversas formas mientras pueda regir su acción.
 
En este orden de ideas, todo gerente con uso de razón sabe que debe hacer el bien y evitar el mal. A partir de esta máxima, es capaz de deducir una serie de normas fundamentales como las de no robar, ni mentirles a las personas, etc. Estas normas se reducen a ser dueño de sí mismo, es decir, no convertirse en jugue­te de las pasiones, no dañando a las demás personas, y esto incluye el saberse alineado con la misión, visión y valores de la organización que representa, sin que éstas vayan en contra de sus creencias y sistema de valores.
Ahora bien, la dimensión moral del acto voluntario o decisión de un gerente está constituida por tres elemen­tos: el objeto, el fin y las circunstancias[3]. El objeto es el que señala el fin propio de la obra, su especie. Es el elemento esencial del acto humano. Puede ser bueno, indiferente o malo. El fin señala la intención del sujeto que obra. Es el elemento principal del acto humano. En casos como el an­terior, el fin podría convertirse en objeto del objeto. Puede ser bueno o malo –pero nunca indiferente-.
Para ser un gerente comprometido ética y moralmente, se exige estar orientado al fin último de toda la vida humana, al bien honesto. Las circunstancias económicas, políticas y sociales señalan los elementos accidentales que rodean al acto voluntario o decisión del gerente, y estas pueden referirse a las circunstancias clásicas: qué, cómo, con qué, con quién, dónde, cuándo, etcétera.
Estas preguntas deben orientar al gerente –junto con los objetivos de la organización- al establecimiento de los mejores escenarios para el desarrollo de las metas empresariales, en un entorno generalmente distorsionado por el interés particular o el de grupos económicos y políticos, que querrán trastocar el compromiso del gerente y su misión a favor de sus propias intenciones. Pero es aquí donde más deben brillar, no solo los elementos éticos y morales del gerente, sino su astucia e inteligencia para lograr sus metas y la de su organización sin quebrantar su compromiso en la búsqueda del bien.
Una de las principales crisis que atraviesa el mundo en la actualidad, no es la económica-financiera, o quizás la lucha por demostrar mayor poder nuclear o tecnológico entre potencias, más bien éstas y otras que podamos pensar, derivan en su mayoría del quiebre ético y moral que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, experimentan al alejarse de la verdadera razón para hacer empresa, porque no es solo el dinero o la utilidad, es el bienestar que podamos brindar con lo que hacemos, es crear las condiciones para el desarrollo sustentable de nuestras empresas, nuestros gobiernos y nuestros países, es orientarse por el camino del crecimiento y desarrollo, reconociendo al otro y sus necesidades, asumiendo el compromiso ético y moral de llevar las riendas de una unidad administrativa, una gerencia, una empresa, un país.
Autor: MSc. Aarón I. Olmos R.
Twitter: @aaronolmos
 
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José G. Quintero E.
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[1] El fin del hombre es vivir feliz.
[2] Aristóteles: Metafísica,  Madrid, España, Alianza Editores, Año 2008.
[3] Sánchez, Ángel: Introducción a la Ética y a la Crítica de Moral, Caracas, Venezuela, Vadell Hermanos Editores, Año 2006.
 
 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Los diez Requisitos para ser un Buen Gerente (por Bill Gates)



Bill Gates es una persona que sabe de lo que habla en cuanto a empresas se refiere y si el da concejos de buena gestión empresarial pues pienso que hay que escuchar lo que dice, analizarlo y ponerlo en práctica, por eso cuando me encontré con este articulo pensé que es muy bueno como para no compartirlo y pues bien aquí están los diez requisitos para ser un buen Gerente dados por el admirados por unos y odiados por otros, el señor William Henry Gates conocido mundialmente como Bill Gates.

Hace poco, escribí una columna en la que mencionaba las 10 cualidades necesarias para ser un buen empleado. Eso hizo que algunas personas me preguntaran acerca de los atributos que requiere un buen gerente.

Por supuesto, no existe una fórmula mágica para tener una buena gerencia en una empresa, pero si el lector es un gerente, tal vez estos requisitos le ayuden en su tarea...

1. Escoja su campo de actividades con gran cuidado. Debe tratarse de algo que le guste. Es difícil ser productivo sin un entusiasmo genuino. Y eso se aplica tanto a un gerente como a un empleado.

2. Contrate con cuidado y esté dispuesto a despedir gente. Usted necesita contar con un equipo fuerte, pues un equipo mediocre solo obtiene resultados mediocres, sin importar la calidad del gerente.

Un error muy común es mantener en la empresa a un empleado que no rinde lo suficiente. Es fácil mantener a esa persona en el trabajo, pues no hace las cosas demasiado mal. Pero un buen gerente se encargará de reemplazar a esa persona o de transferirla a un sector donde pueda tener éxito sin ambigüedades.

3. Debe crearse un medio ambiente productivo. Se trata de un desafío muy especial, pues requiere de diferentes métodos según el contexto.

En ocasiones se puede aumentar la productividad dando a cada persona su propia oficina. En otras, mudando a todas a una sola oficina. A veces, es recomendable ofrecer incentivos financieros. Por supuesto, existe la alternativa de combinar métodos.

Un elemento que casi siempre aumenta la productividad es ofrecer un sistema de información que brinde más poder a los empleados. Cuando fundé Microsoft, me propuse crear un medio ambiente donde los diseñadores de programas para computador pudieran prosperar.

Quería una compañía donde los ingenieros desearan trabajar en equipo, compartir ideas, y estuvieran altamente motivados. Si yo no hubiera sido un experto en programación de computadores, nunca hubiera logrado mi objetivo.

4. Defina lo que usted considera algo exitoso y la manera como sus empleados pueden medir sus logros. Los objetivos deben ser realistas. Los cronogramas de proyectos, por ejemplo, deben ser establecidos por las personas que hacen el trabajo. Una persona aceptará un plazo que ha contribuido a establecer, pero se mostrara renuente acerca de un cronograma impuesto por ejecutivos que ignoran las cosas en el terreno. Objetivos inalcanzables solo sirven para socavar una organización.

En mi empresa, además de las reuniones regulares de equipos y de los diálogos entre gerentes y empleados, utilizamos el correo electrónico de manera regular para comunicarles a los empleados lo que esperamos de ellos.

Si un cliente elige el producto de otra compañía en vez del nuestro, analizamos la situación con cuidado. Le decimos a nuestro personal: "La próxima vez debemos ganar. ¿Cómo podremos lograrlo? ¿Qué se requiere?'' . Las respuestas a esas preguntas ayudan a definir lo que consideramos como un éxito.

5. Para ser un buen gerente, usted tiene que sentirse cómodo en compañía de otras personas y ser eficaz al comunicar sus ideas. Eso es muy difícil de simular. Si usted no disfruta genuinamente de la presencia de otras personas, le será difícil conducirlas por la senda que ha elegido.

Debe alentar a su personal a que le diga qué es lo que está ocurriendo de manera cotidiana, tanto lo bueno como lo malo.

6. Desarrolle la capacidad de sus empleados para que puedan hacer su trabajo inclusive mejor que usted. Enséñeles lo que ha aprendido. Por supuesto, hay gerentes que temen hacer eso porque se sienten amenazados. ¿No estarán entrenando a su futuro reemplazante?

Si usted se siente preocupado por eso, pregúntele a su superior: "Si entreno a alguien para que haga mi trabajo muy bien, ¿hay otros desafíos para mí o no?'' En una empresa próspera, siempre hay necesidad de nuevas iniciativas y de buenos gerentes.

7. Fortalezca la moral de su personal. A los empleados no les gusta trabajar exclusivamente para que los gerentes se cubran de gloria.

Deben sentir que son importantes, que sus decisiones cuentan. Si usted obtiene grandes resultados, todas las personas involucradas en su proyecto deben compartir los logros.

8. Asuma proyectos por su cuenta. Un gerente no solo debe comunicarse con su personal. También debe demostrarle que es capaz de emprender tareas difíciles. Eso servirá de ejemplo a sus subordinados.

9. No adopte dos veces la misma decisión. Es mejor que dedique una buena cantidad de tiempo para adoptar una decisión sólida la primera vez. Los empleados odian un gerente indeciso.

Por supuesto, eso no significa que usted deba adoptar decisiones cada vez que le planteen un problema, o que no acepte revisar una decisión cuando sea necesario.

10. Infórmele a su personal a quién se debe complacer. Puede ser usted, puede ser su superior inmediato, o tal vez alguien que trabaja para usted.

Si los empleados ignoran las prioridades en ese terreno, se puede paralizar una organización.

No pretendo que este sea el único método que deba utilizar un gerente para tener éxito, o que sea el más importante. Hay muchos otros.

Por ejemplo, hace apenas un mes recomendé a líderes empresariales que exigieran a sus empleados darles primero las malas noticias. Sin embargo, creo que estas diez recomendaciones pueden ayudar a un gerente a realizar mejor su labor.


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