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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Postergadores: Cómo luchar contra tus genes y hacer las cosas ahora




Si durante semanas no haces nada y de pronto estás escribiendo un informe de 50 páginas a las 3 am, podrías formar parte del grupo de los procrastinadores. Si aún no estás muy seguro de esto o no sabes cómo mejorar, a continuación te dejamos el artículo de Laura Entis que profundiza en este tema:

Benjamin Franklin dijo: “Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Un muy buen consejo, especialmente si consideras que viene de un tipo que fue un absoluto genio de la productividad: Él se las arregló para ser autor, impresor, político, jefe de correos, científico, inventor, activista cívico, estadista y diplomático). Sin embargo, reconocer la sabiduría de la frase no impide que la mayoría de nosotros sigamos dejando las cosas para después.

¿Por qué algunos de nosotros somos más susceptibles a esto? Como la mayoría de los rasgos de personalidad, un estudio publicado en Psychological Science encontró que tiene mucho que ver con nuestros genes.

Investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder, entrevistaron a 181 pares de gemelos idénticos y 166 pares de mellizos sobre sus hábitos de trabajo. En comparación con los mellizos, los gemelos mostraron mayores similitudes en su comportamiento en relación a su habilidad para establecer y lograr objetivos, así también como en su tendencia a actuar impulsivamente. 

Según esto, los investigadores concluyeron que la procrastinación es, al menos en parte, heredable y tiene una fuerte coincidencia con la impulsividad.

Según el autor principal del estudio, Daniel Gustavson, la impulsividad probablemente fue una ventaja evolucionaria. Para nuestros ancestros, mientras luchaban por sobrevivir en un mundo peligroso, tomar decisiones rápidas y decisivamente era más importante que planear a largo plazo. Él señaló que, o bien la procrastinación evolucionó al mismo tiempo que la impulsividad o lo hizo “como consecuencia de ella” (cuando somos impulsivos, nos distraemos y por lo tanto dejamos de lado los objetivos a largo plazo). 

Desafortunadamente, en el mundo de hoy, donde se premia la administración de objetivos y la habilidad de retrasar la satisfacción, estos dos rasgos genéticos entrelazados causan más dolor que daños.

Pero antes de que empieces a culpar a tus padres por tu preferencia de dejar todo para el último momento, recuerda: La mayoría de nuestros rasgos de personalidad son, al menos en parte, heredables. 

Gustavson indicó que “cuando las personas ven grandes influencias genéticas en un rasgo, piensan que no pueden hacer nada para cambiarlo, pero eso no es cierto”.

Tim Pychyl, profesor de psicología en la Universidad de Carleton en Ontario, Canada y autor de “Resolviendo el acertijo de la procrastinación” estuvo de acuerdo. Para él, nuestro sistema límbico (la parte antigua de nuestro cerebro que quiere sentirse bien ahora) pelea constantemente contra el córtex prefrontal (una sección desarrollada más adelante en nuestra evolución, responsable por las funciones ejecutivas y el control de los impulsos). Inevitablemente, el sistema límbico a veces gana. “Está en la naturaleza humana procrastinar. Debes saber que a veces cometerás errores pero que puedes cambiar si realmente lo deseas“, comentó.

Para todos los que estamos luchando contra genes que gritan “retrasa, retrasa, retrasa”, Pychyl compartió algunas estrategias para ayudar al córtex prefrontal salir victorioso:

1. Comprende la verdadera definición de procrastinación

Hay tipos de retraso que son beneficiosos. Muchas veces tendrás que poner en espera un proyecto porque ha surgido algo más importante. Pero eso no es procrastinación, sino que es tomar una decisión informada.

Pychyl explicó que la procrastinación nunca es positiva y quien piense lo contrario, realmente no sabe de qué está hablando. Algunos de nosotros puede que desarrollemos una relación retorcida y protectora con nuestra tendencia a postergar, pero a pesar de que hay muchas razones para hacerlo “ninguna es positiva, ya que no hay virtud en ella”, advirtió Pychyl.

2. No más excusas

La procrastinación es un retraso voluntario de un acto beneficioso previsto y, por lo tanto, causa una disonancia incómoda que intentamos borrar con una serie de excusas ¿La más común? “Trabajo mejor bajo presión”.

Según Pychyl, “¡Esto es una tontería! Todos cometen errores de esa manera, ha sido comprobado una y otra vez. Lo que realmente estás diciendo es ‘lo único que puede motivarme a trabajar es una increíble cantidad de presión a contrarreloj’. Hay algo triste en eso”.

Si bien puede causar que los individuos se concentren muchísimo más, es simplemente porque sus espaldas están contra la pared. La misma cantidad de atención al detalle, que Pychyl llama ritmo, es posible incluso si no estás presionado por el reloj. Aprender a alcanzar ese ritmo voluntariamente requiere tiempo y esfuerzo, pero es el secreto de la productividad. Según él, los procrastinadores deben darse cuenta que es posible concentrarse sin la motivación inducida por el pánico de un plazo de entrega. Sólo toma práctica.

3. Minimiza las distracciones y determina fecha límites estrictas

Si todas las distracciones están a un botón de distancia, estarás más propenso a mirar Facebook, revisar tu correo electrónico y súbitamente han pasado tres horas. Sin duda, esto disminuye la productividad de todos, pero para el procrastinador crónico son realmente consumidoras de tiempo. Es mejor eliminar todas las que puedas, ya sea bloqueando Facebook, borrando juegos de tu iPad o lo que sea que debas hacer.

Aparte de esto, establece un horario estricto. Phychyl indicó que “la autonomía es buena para las personas que no son postergan siempre, pero los procrastinadores necesitan fechas límites cortas y concretas“. Para los administradores lidiando con empleados así, 

Phychyl recomendó pedirles que articulen sus objetivos en términos concretos. Detalles específicos y no cosas vagas como “estoy trabajando en el proyecto X”, esto los ayuda a dar cuenta de sus actos.

4. No dejes que tu niño de seis años interior dicte tus acciones

“No sé cuándo aprendemos esto, pero de alguna forma internalizamos la noción de que nuestro estado de motivación debe igualar la tarea a mano. A veces no tenemos ganas de hacer algo ¡Y pensamos que eso es un buen motivo!”, comentó Pychyl.

Él llama a esto la lógica de un niño de seis años. En realidad, para muchas tareas importantes, si no para todas, empezar no tiene nada que ver con nuestras emociones.

Muchas veces descartamos la noción de empezar hoy con la perpetua esperanza de “mañana voy a tener ganas”. Casi nunca lo hacemos, así que la tarea vuele a ser retrasada ¿Por qué no nos cansamos de mantener la ilusión de que una tarea repelente será menos desagradable en sólo 24 horas?

Tendemos a predecir nuestras emociones futuras según nuestros sentimientos presentes, explicó Pychyl. Por ejemplo, piensa en comprar comestibles con un estómago vacío versus después de una gran comida, probablemente tu carrito estará más lleno, aunque racionalmente sabes que la próxima semana requiere la misma cantidad de alimentos.

¿Cuál es el mito más grande que los procrastinadores deben superar para romper el ciclo del retraso? “Lo haré mañana. Una vez te das cuenta que esta es una estrategia para evadir el enfrentamiento, vas por buen camino”, dijo Pychyl.

Tomado de: http://www.accionpreferente.com

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lunes, 1 de junio de 2015

Ser efectivo reconociendo tu punto de quiebre.





Hasta cuándo este abuso?... Hasta donde iremos a llegar?... Será que renuncio?...
Vamos a esperar a ver qué pasa… Cuando me ira a pedir matrimonio?... Debería empezar un negocio propio?... Debería estudiar un postgrado?... Si te has hecho este tipo de preguntas, tranquilo entonces, no eres el único, y si aún no tienes la respuesta clara, te presento esta sugerencia para que puedas encontrarla

El punto de quiebre, es una frontera o línea imaginaria, definida de manera muy personal e individual, la cual establece la condición mínima aceptable ante una situación o evento, a partir de la cual se hace inadmisible seguir en la situación actual, y se debe emprender un cambio de curso, porque de lo contrario estarás en constante insatisfacción, inconformidad e incluso depresión o ira, lo cual puede hacerte actuar de manera equivocada y perjudicial hacia ti u otras personas. Y esto es aplicable a una gran cantidad de eventos diariamente, solo que la mayoría pasan desapercibidos.
Considero importante, definir ese nivel mínimo aceptable para cada aspecto principal en la vida (trabajo, negocios, familia, salud, finanzas, educación, calidad de vida, recreación, seguridad, relación de pareja, etc.), y actuar con base a ello de manera consciente (decidirlo).

Sin embargo, para actuar de manera efectiva, debes hacerlo con anticipación, tener un plan de acción con los objetivos y tareas necesarios a ejecutar para poner en marcha el cambio de rumbo que te impedirá “atravesar” ese punto de quiebre y quedar expuesto a la desesperación.
Por eso hay que tener claridad de cuáles son tus límites y evitar cruzarlos por inercia o falta de atención (aun habiendo recibido una alerta o llamada de atención), para luego tener que decidir hacer algo al respecto, porque simplemente puede ser demasiado tarde, ya sea porque sucedió algo irreversible, no dispones del tiempo ni recursos suficientes, el esfuerzo necesario es abrumador, tu salud está severamente comprometida, o hayas perdido algo muy valioso e irremplazable.

Compartiré contigo los siguientes ejemplos para ilustrarte lo que parece obvio pero que a veces omitimos ver, comparando ese límite indefinido con el estímulo que te haría actuar:
 
1.    Esperar el momento oportuno para lanzar tu nuevo producto, pero tu competencia se adelantó con algo similar.

2.    Dejar de fumar, hacer ejercicio, bajar de peso o mejorar tu alimentación, después de haber sufrido un ataque al corazón (experiencia personal de un familiar cercano.)

3.    Decidir renunciar a tu empleo porque no toleras el abuso de tu jefe, después que ellos redujeron tus beneficios salariales.

4.    Proponerle matrimonio a tu pareja después de esperar 10 años de novios, porque querías seguridad que era la persona ideal, pero se cometieron muchos “errores irreparables” mientras lo averiguabas.

5.    Emprender tu negocio propio porque tu situación financiera no es sostenible, pero la inversión necesaria ahora es inalcanzable.

Con los ejemplos previos te quiero mostrar que son situaciones reales y comunes, pero que en todas ellas, a pesar que el punto de quiebre parecía estar definido, nunca se tomó la decisión y acción con anticipación para evitar llegar a la condición con consecuencias irreversibles.
Que puedes hacer entonces? Te recomiendo lo siguiente:

 1.    Saber que el punto de quiebre es una mezcla de tolerancia y conformidad. Puede ser elástico o rígido.
 
2.    Es personal, lo defines tú mismo, claro que algunos aspectos se pueden definir con tu núcleo familiar/laboral directo.

3.    Piensa y medita para cada aspecto de la vida, tus 3 escenarios, el ideal, el satisfactorio y el intolerable.

4.    Evita aferrarte a la idea que el escenario satisfactorio se mantenga invariable durante toda la vida. No te confíes únicamente en los factores externos, también eres responsable.

5.    Piensa en las acciones que deberías tomar para nunca llegar al escenario intolerable.

6.    Ser objetivo al evaluar las señales y cambios del entorno, no las niegues o pases por alto.

7.    Recuerda que actuar después de cruzar el punto de quiebre puede ser mucho más difícil y frustrante, y a veces irreversible.

Para muchos puede ser fácil describir la meta a la que quieren llegar, visualizarla y emprender un plan de acción para alcanzarla, sin embargo el enfoque que comparto con ustedes es para no descuidar lo que pueda pasarte mientras avanzas en el logro de tus metas, cuidar tu retaguardia y no caer en una zona roja.
Muchas gracias por haberme regalado estos minutos de tu tiempo leyendo este artículo, y por los comentarios que puedas compartir. Saludos y éxito!
Le damos nuestro mas sincero agradecimiento a nuestro colaborador Claudio Stammitti  ( @claudio_stsc ),  por enviarnos tan interesante material.

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martes, 2 de diciembre de 2014

5 Pasos básicos para motivar a tus empleados a diario.




Algunas prácticas conservadas a lo largo de los años por gerentes de tradición ya no es del todo óptima en la actual dinámica laboral. Por ello, los líderes han desarrollado nuevas y mejores maneras de motivar y ser mejores mentores.

1. Sé un mentor a diario: 

Muchos gerentes conservan la tradición de entregar a sus empleados informes anuales de desempeño. Sin embargo, si un trabajador comete un error y no lo sabe hasta que recibe el informe, probablemente para ese momento ya lo haya repetido varias veces más.

Las enseñanzas, instrucciones y reprimendas se realizan en el momento. De esta manera, el profesional podrá mejorar y perfeccionarse de inmediato.

2. Escucha: 

Las personas bajo tu cargo tienen ideas a diario. Excelentes ideas que pueden ser aplicadas para mejorar los procedimientos del día a día. 

Quizás la persona a cargo de la administración conoce un nuevo software que podría hacer los procesos más eficientes, o un empleado de compras podría dar una solución ante problemas de proveedores.

Lo importante es que ellos sientan la licencia de dar un paso al frente y plantear sus pensamientos. 

Por ello, más productivo que una reunión de personal para hacer una tormenta de ideas, es el contacto personal a diario. De esta manera, todos se sentirán lo suficientemente escuchados para poder dejar sus planteamientos.

3. Ofrece feedback: 

Una vez que los trabajadores se sienten en confianza para ofrecer sus ideas, es importante darles siempre una respuesta, ya sea positiva o negativa y, sobre todo, una explicación al respecto.

De nada sirve decir al empleado de facturación que no se puede implementar el nuevo formulario que propuso si no se le explica el motivo. Esto sólo logrará que la persona se cohiba y jamás vuelva a hacer un planteamiento. 

4. Otorga el crédito justo: 

Una vez aplicadas las ideas de los trabajadores, es importante dejarles claro que no te estás aprovechando de ellos, cargándolos con tu trabajo para luego quedarte con el mérito. No sólo es bueno atribuir las ideas a cada quien, sino además dar alguna retribución.

5. Cultiva la gratitud, no la fuerces: 

Pedir a un subordinado que haga determinada cosa por ti como retribución a un permiso o favor otorgado no sólo da una mala imagen, sino que crea inmediata desconfianza a futuro.

Cualquier concesión otorgada será vista como algo que se cobrará luego.

La gratitud no debe forzarse, sino ganarse. Si el trabajador se siente agradecido por una determinada concesión, es algo personal.

Éstas sólo deben darse cuando son correctas y posibles, y jamás como un “cupón” para obtener algo a cambio.


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viernes, 14 de noviembre de 2014

Gestionar la calidad sin volverte un esclavo de ella.


La gestión de la calidad es un arma de doble filo. Prácticamente nadie discute que se debe tener un servicio de calidad para competir en el mundo de hoy. Sin embargo, cuando hablamos de instalar un sistema de calidad, lo piensan dos veces…

Es que gestionar la calidad se ha vuelto sinónimo de burocracia, de generar una serie de papeles que hay que mantener, de comenzar a luchar para que la gente acepte nuevas tareas de documentación, a las que sabemos que se resisten, de prepararse para auditorías… Y todo esto es más carga de trabajo para todos, que muchas veces no se justifica por los beneficios que traerá.

¿Qué sucede entonces? Si hay necesidad por contar con alguna certificación de calidad, porque los clientes lo exigen, o porque no puedes competir sin ella, no te queda otra que embarcarte en el proyecto. Pero si no tienes esa necesidad, ¿para qué?

Yo no discuto a quienes piensan así. Tienen razón. Es demasiado trabajo para un resultado que no lo vale. Pero el problema es que ESE resultado no lo vale! El problema es que la mayoría de quienes instalan un sistema de gestión de la calidad, terminan siendo esclavos de ese sistema.

En un foro especializado en gestión de la calidad he leído una pregunta que dice: “alguien me podrían informar cual es la importancia de mantener un certificación, ya que a mi director veo como que no se convence con las certificaciones.”

Y una respuesta:

“El objetivo o meta de toda organización es vender, mejorar, ser eficiente cada día en los procesos, indicadores, desempeño del personal, competencia, etc.

Un sistema de gestión de la calidad ayuda a mejorar estos aspectos, siempre y cuando esté bien implementado (…).

Cuando el sistema lo implementamos por cumplir un requisito pierde su esencia, y pierde interés, cuando lo implementamos con el deseo y propósito de mejorar, se convierte en un hábito y buena disciplina.”

Si realmente el sistema incrementara la satisfacción de los clientes, organizara el trabajo interno, hiciera más eficientes las tareas… entonces la cosa cambia.

Ese resultado sí vale un esfuerzo. Y en realidad, cualquier sistema de calidad debería producir estos efectos.

¿Por qué los sistemas de calidad no funcionan?

Porque comienzan con el enfoque invertido. Se piensa que para mejorar la calidad del servicio, se debe iniciar un proceso de certificación de una norma. En una ocasión un lector me dijo “es como querer empezar la casa por el tejado”, y me pareció una imagen muy acertada.

El tejado:

Es lo que cierra la casa, pero nunca se puede comenzar por ahí. Iniciar por los cimientos, luego los muros y recién el tejado. Los cimientos de un sistema de calidad son el involucramiento de todos los integrantes de la organización con un único fin: satisfacer al cliente.

Los cimientos:

La gente debe estar convencida de que todos dependen del cliente, que es quien sustenta a la organización, le da sentido y propósito. Por lo tanto, satisfacer al cliente es garantizar la fuente de su propio trabajo y futuro. Tanto para los empleados como para los dueños o accionistas

Los muros:

A partir de ese enfoque claro, comenzaremos a buscar el modo de mejorar nuestros procesos para que sean más satisfactorios para el cliente. Este es el trabajo que ordena las operaciones, que permite encontrar las mejores prácticas para cada proceso. Permite ser eficientes y producir resultados que impacten positivamente en el cliente.

El techo:

Finalmente, consolidamos esas prácticas en sistemas de gestión, para que no dependan de la buena voluntad, memoria, capacidad o ganas de trabajar bien de cada empleado. El sistema permite estandarizar los mejores métodos de trabajo para que día a día, cada empleado, pueda servir a cada cliente con la misma excelencia.

El tejado:

Una vez instalado este sistema, la casa está habitable. En ese momento ya se le puede dar forma con una certificación, si la organización lo considera oportuno. ¡Pero nunca antes!

Sostener un tejado sin estructura es una misión imposible. Se debería mantener en su lugar teja por teja, un trabajo ridículo. Desde arriba es posible que parezca una casa, pero basta entrar para comprobar que no hay nada debajo del tejado y que, además, todos están ocupados en sostenerlo en un trabajo tan arduo como inútil.



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lunes, 3 de noviembre de 2014

8 pasos para equilibrar vida y trabajo.



Tener un balance no es una tarea imposible, sino cuestión de planificar y cumplir ciertos puntos; para lograrlo debes respetar horarios, poner límites y designar un tiempo específico a cada tarea.

Hallar un equilibrio entre la vida laboral y personal parece una misión imposible, digna de una súper producción hollywoodense, sobre todo si se toma en cuenta el ritmo actual y la demanda de eficiencia a causa de la crisis.

No todo está perdido, existen algunas acciones concretas que ayudan a balancear estos ámbitos sin descuidar ni el trabajo, que es tu sustento, ni tu vida personal y familiar.

"La falta de planeación y una deficiente administración del tiempo son las principales causas que impiden encontrar este equilibro, pues causan un bajo desempeño y le ‘roban' espacio a los asuntos personales", dijo la investigadora de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Panamericana (UP), Margarita Espinosa.

Cuando alguien está ‘casado con su trabajo' no sólo atenta contra su calidad de vida, los costos se reflejan además en fatiga crónica, que ocasiona menor productividad, asegura la especialista en Análisis de Distribución del Tiempo del Tecnológico de Monterrey Estado de México, Aixa Lanett Powell.

Este desequilibrio también afecta a tu familia y amigos, pues dejas de dedicarles el tiempo necesario para fortalecer estas relaciones, concuerdan las especialistas.

Una de las consecuencias más graves es el aumento en las expectativas laborales, ya que la exigencia en tus resultados y responsabilidades es mayor, lo que provoca un círculo vicioso, el cual inevitablemente termina comiéndose a la persona, opinó el experto en manejo de Recursos Humanos, Alberto Álvarez Morphy.

Pon manos a la obra

Algunos consejos para que logres un balance son:

1. Planea: Para poner orden al caos, es necesario un registro donde escribas tus labores de una semana, incluyendo las profesionales y personales. Analiza la prioridad de cada tarea y deja de lado las pequeñeces. "Evita perder tiempo en cosas sin importancia, recuerda que a veces hay que dejar algunas cosas para hacer otras más importantes", dice Lanett. Así que comienza por fijar prioridades.

2. Aprende a decir no: Siempre se vale decir que no, sobre todo en el trabajo y siempre y cuando las negativas se encaminen a reducir las horas extra de tu empleo. Una buena herramienta es enfocarte en tus prioridades y en las tareas que están dentro de tus posibilidades para evitar acumular tareas y obligaciones. "Lo demás sobra", señaló Espinosa.

3. Deja el trabajo en el trabajo: Suena fácil y lógico, pero es rara la persona que cumple con esta primicia. "No es saludable que mientras cenas con tu familia o amigos piensen en la montaña de papeles sobre tu escritorio, debes poner barreras físicas y emocionales entre tu vida y trabajo", aseguró el director general de Bumeran.com México, Mateo Cuadras.

4. Date un respiro: En tu agenda reserva un tiempo específico para una actividad que disfrutes, puede ser para salir con tus amigos, tu pareja, estar con tus hijos o simplemente para leer un buen libro o jugar videojuegos. El punto es que te relajes. Un buen tip es asignar una noche de recreación, donde la computadora y celular están prohibidos, ese tiempo debe ser para estar con tus seres queridos.

5. Comparte la carga de trabajo: Todos creemos que nadie es capaz de hacer las cosas tan bien como nosotros, pero siempre se necesita apoyo. "El arte del liderazgo radica, en gran parte, en el arte de saber delegar", explicó Espinosa. Ello no significa que otros hagan tu trabajo, pero sí que compartan responsabilidades.

6. Toque de queda: Dejar la oficina a una hora determinada es una gran estrategia para obligarte a salir temprano. Para que funcione debes comprometerte, para concentrarte más en el día y evitar atrasar tareas que te obliguen a quedarte más tiempo en la oficina. Prueba terminar media hora antes de la hora de salida, así podrás tener un margen para responder mails, planear el día siguiente o adelantar alguna tarea.

7. ¡Concéntrate!: No desperdicies tu tiempo en distracciones, para ser más productivo y tener tiempo libre es vital que te concentres en lo realmente importante. Por ejemplo, si trabajas a la mitad de tu capacidad en la mañana, intenta hacerlo al máximo hasta terminar esa tarea y después tómate un receso.

8. Finalmente, si eres de los que llegan a las 8: 10 y entras a la 8:00 am, intenta cambiar tu actitud y esfuérzate por llegar temprano, verás que vale la pena anticiparte cinco minutos a cambio de terminar temprano.
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viernes, 5 de septiembre de 2014

Los 10 mandamientos para ser un profesional exitoso.



Las personas más exitosas en su carrera manifiestan gran entusiasmo por el oficio elegido. 

Trabajar en las aptitudes individuales y aprovechar al máximo las condiciones del entorno en el que la persona se encuentra, son dos de los requisitos básicos para fructificar la vida laboral.

¿Qué recomiendan los expertos para potencializar la etapa productiva y lograr las metas propuestas?

Cuando el célebre empresario e inventor Thomas Alva Edison dijo que “las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito”, advirtió que el camino a la grandeza puede estar, frecuentemente, lleno de desafíos, aunque vale la pena afrontarlos con tal de alcanzar la meta.

Pese a que las hojas de ruta no existen, pues el concepto del éxito es subjetivo, Portafolio reunió las observaciones de diversos expertos en la materia y elaboró un decálogo para los profesionales que buscan escalar a la cumbre de sus sueños.

ADIÓS A LOS PLANES

Aunque es imposible dejar de proyectarse al futuro, muchas veces los sueños y las fórmulas individuales no coinciden con lo que socialmente se considera el camino correcto hacia la construcción de una carrera brillante.

“Tenga en cuenta que la sociedad impone fórmulas, pero muchos de los empresarios más exitosos no las han seguido; por ejemplo, gran cantidad de los hombres más poderosos del mundo no tienen título universitario”, señala César Escobar, ‘coach’ laboral, al subrayar la importancia de labrar su propia estrategia hacia la cumbre, haciendo, particularmente, lo que ama.

SEA APASIONADO

Las personas más exitosas en su carrera manifiestan gran entusiasmo por el oficio elegido, un sentimiento que los lleva a esforzarse hasta resaltar en su ámbito. Como las fórmulas realmente no existen, no se trata simplemente de la carrera elegida, sino de que la ame lo suficiente como para que sienta que está trabajando.

PIENSE EN SUS VIRTUDES

Pese a la relevancia que tiene ser un profesional integral, es importante enfocarse en resaltar los aspectos positivos que lo distinguen de los demás. “Las personas exitosas trabajan en lo que son buenas y buscan apoyo en lo que les falta”, puntualizó Escobar.

TENGA LOS OJOS EN LA META

En más de una ocasión, los resultados no serán aquello que usted espera, lo que puede desmotivarlo y hacerlo dudar de su capacidad para alcanzar su meta.

Sin embargo, recuerde siempre por qué está trabajando. Si no tiene el salario ni la posición que desea en el momento que deseaba, no se desespere, pues la perseverancia será su mejor aliada.

PIERDA EL MIEDO AL FRACASO

Los errores son parte crucial de todo proceso de crecimiento profesional, motivo por el cual debe aprender a cometerlos, aceptarlos y recuperarse rápidamente. Eso sí, no es recomendable cometer la misma falla más de una vez. “No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”, dijo Thomas Alva Edison alguna vez.

PIENSE EN GRANDE

Proyecte su carrera profesional y no permita que su entorno “le corte las alas”. Tenga presente que, aunque suene a cliché, su potencial es tan grande como su imaginación y su perseverancia.

En este sentido, también es importante que aprenda a diferenciarse de los demás mediante su trabajo, así podrá ser tomado en cuenta por sus superiores en el futuro.

PREPÁRESE

La capacitación constante debe ser su mantra. La formación académica, los idiomas y la “afinación” de sus habilidades interpersonales facilitarán la construcción de peldaños rumbo a la notoriedad.

“El éxito depende de contar con las competencias profesionales que se requieren para obtener los resultados esperados por cada compañía”, anotó Marcela Rocha, gerente de Advisory de EY.

CONSTRUYA RELACIONES

Tener una sólida red de contactos en su área lo ayudará a crecer profesionalmente y será su apoyo en los momentos en que más lo necesite. No se trata solo de conocer personas que puedan ayudarle a mejorar su posición actual, sino de construir un colegaje que perdure en el tiempo.

Kathy Caprino, experta en el tema, dijo en uno de sus artículos para ‘Forbes’ que ,“sin importar cuán talentoso sea en su trabajo, si no tiene relaciones que lo apoyen no tendrá éxito. Otra forma de decirlo es que si odia a sus compañeros, ellos terminarán odiándolo de vuelta”.

BUSQUE UN MENTOR

Si bien la experiencia solo se obtiene con los años, también es posible alimentarse de las vivencias y aprendizajes profesionales de los demás. Si tiene la oportunidad, encuentre a un profesional a quien admire y busque que lo aconseje en la toma de decisiones respecto a su carrera. Cabe resaltar que, después de un tiempo, también es importante “devolver el favor” y acoger un pupilo.

OFREZCA SOLUCIONES

Si es el tipo de persona que se queja constantemente por su situación o la de la compañía donde trabaja, va por mal camino. “La madurez está dada por la capacidad de no caer en el error de ‘delegar hacia arriba’, sino de encontrar las falencias y poder contribuir con soluciones”, aseveró Philip Potdevin, ‘managing partner’ de API consultores en capital humano. No se trata solo de ser optimista, sino de superar las expectativas.

CIERTOS ERRORES PUEDEN SALIR CAROS

Tomar decisiones profesionales a la ligera puede hacer que todo el esfuerzo se pierda.

Tomar decisiones apresuradas es la equivocación más frecuente que cometen los profesionales en el país. Así lo señalan expertos en el tema, quienes llaman a los profesionales a la calma y a recordar que la construcción de una carrera es un proceso que lleva tiempo.

En primer lugar, Philip Potdevin, managing parter de API, dice que es común que los trabajadores tengan ansiedad por crecer rápido al interior de una organización.
Sin embargo, el experto señala que es importante aprender a entender los ritmos de la compañía para la que se trabaja y que estos cambian de una empresa a otra.

Adicionalmente, recomienda tener en cuenta que pretender aplicar fórmulas estándar es una determinación que no siempre obtiene los mejores resultados. “Cuando se cambia de cargo, pensar que lo que lo hizo exitoso en el puesto anterior también servirá para el nuevo es un grave error”, advirtió Potdevin.

Por su parte, Sofía Said, senior consultant de Hays Colombia, advierte que los profesionales también se equivocan al pensar que “el crecimiento profesional solo se da al cambiar de empresa, sin buscar y luchar oportunidades de crecimiento dentro de la compañía actual”.

Al mismo tiempo, Said recuerda que el tiempo de permanencia de un trabajador dentro de una empresa en Colombia es de apenas entre 2 y 3 años.

Finalmente, Victor Peña, CEO de Fundación Huellas Latinas, dice que hay que aprender a delegar desde el principio y conocer las propias limitaciones.

HABILIDADES QUE IMPULSARÁN SU CARRERA

Comunicación: aprender a transmitir los mensajes de manera asertiva mejora los resultados y las relaciones en el lugar de trabajo. La seguridad y la claridad a la hora de hablar son dos virtudes que no pasan inadvertidas.

TOMA DE DECISIONES

Elegir la determinación más adecuada para que se alinee con las políticas y cultura de una compañía, a la vez que genere rentabilidad y nuevas oportunidades es una base para ascender.

LIDERAZGO

El trato, comportamiento y acciones que tome puede resaltarlo en su grupo.


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