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jueves, 11 de diciembre de 2014

Escuchar, clave para líderes que se comunican efectivamente.



El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, y aprender a escuchar tiene un papel preponderante para tomar decisiones.

La mayoría de las personas reconocen que saber escuchar es una habilidad esencial para mejorar las relaciones humanas; no obstante, es común que frecuentemente no se lleve a cabo, lo cual impacta negativamente las relaciones y lo que se puede lograr, tanto en la vida personal como en la laboral.

En el ámbito empresarial este hecho tiene graves consecuencias.

Se calcula que 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, lo cual tiene que ver más con la calidad de nuestro escuchar que con la calidad de nuestro hablar, debido a que esta primera habilidad determina lo que escuchamos y decimos y, en consecuencia, lo que escucha y dice el otro.

Escuchar involucra oír con atención, enfocado en la gente e interpretar sus palabras;  los seres humanos somos bastante buenos oyendo, que es muy distinto a escuchar, una habilidad que aún no desarrollamos totalmente.

Cuando escuchamos a alguien, pocas veces estamos completamente atentos a sus comentarios y nos centramos, más bien, en lo que pensamos acerca de lo que el otro está diciendo, todo con el fin de preparar la respuesta que vamos a dar; esto, por diseño, involucra forzosamente un escuchar defectuoso.

Existen tres tipos de escucha: ausente, automática y proactiva

El tipo de escucha ausente: 

Sucede cuando estamos en una conversación o reunión, pero nuestra mente está en otra parte, sabemos que no escuchamos lo que dijo el otro y continuamos con la conversación hasta que se suscita un malentendido.

La mejor manera de evitar una situación así, es generar suficiente relación y confianza para detener la conversación en el momento en que notamos esta ausencia, ya sea propia o del otro, ya que, de lo contrario, la comunicación no es efectiva y la conversación se convierte en una pérdida de tiempo.

El tipo de escucha automático: 

Los seres humanos filtramos todo lo que escuchamos para determinar la validez de lo dicho. Así, nos hacemos preguntas internas que evalúan lo que dice el otro.

Algunos ejemplos de estas preguntas son: ¿es cierto o falso? ¿Estoy de acuerdo o no? ¿Cuál es su punto? ¿A mí para que me sirve?

Este tipo de escucha limita la calidad de la conversación, ya que nos predisponemos a escuchar ciertas cosas, causando que no detectemos cuestiones valiosas en la plática, simplemente porque no estamos atentos a ellas.

El tipo de escucha proactivo: 

Se genera con una intención y compromiso claro e involucra una atención enfocada y una intención inicial, que también está basada en preguntas que pueden incluir: ¿qué posibilidad, contribución o solución existe en lo que esta persona me está diciendo? ¿Cómo puedo incluir parte de lo que la persona me está diciendo en mi manera de ver las cosas? ¿Cuál es el compromiso de esta persona?

Escuchar efectivamente requiere de intencióncompromiso y práctica constante, lo cual impactará en tu persona y en los demás, tanto  en tus relaciones laborales como en las personales. Los seres humanos no podemos evitar escuchar frecuentemente a los demás de manera ausente o automática, pero sí podemos estar suficientemente presentes para distinguir cuando lo estamos haciendo. 

El paso a seguir es detener la conversación y generar en ese momento una escucha atenta y proactiva, lo cual redundará en múltiples beneficios en nuestras relaciones, ya que obtendremos algo valioso de la conversación y crearemos un clima positivo al dar señales de interés y compromiso con los demás.


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viernes, 10 de octubre de 2014

Las diez cosas más molestas de las conferencias.




Las conferencias son una parte ineludible de la vida académica y profesional. Tienen muchas virtudes, como la oportunidad de aprender y de pulir la reputación en público.

Pero para ser honestos, pueden resultar irritantes. Póngase la identificación con el nombre mal deletreado y considere algunas de las desventajas.

1. El más pesado al principio: Hay una cruel ley de la física que dice que la persona más aburrida y presuntuosa en la sala es siempre la primera en usar el micrófono. Han cultivado el arte de hablar sin hacer pausas, así que es imposible interrumpirlas. Pueden usar oraciones tan largas que durante sus intervenciones parece que han tomado de rehenes a los presentes.

2. Servicio expreso de discursos de poderosos: Una apertura clásica de conferencia es encargada a un subsecretario o viceministro. Así se deja sentir el ronroneo del poder y la presencia de una limusina ministerial saliendo de un hotel. Sólo que sería más como un servicio expreso del mundo de las conferencias, pues entran y salen pasando en ellas el tiempo más corto posible. No hay chance para preguntas -principalmente porque el personaje no sabe nada del asunto- y él o ella salen más rápido que una bala.
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3. ¿Se me ve muy grande el ego?: Hay algo en el mundo de las conferencias que hace que la gente piense que puede alardear sin ninguna de las habituales restricciones sociales. Hablan de sí mismos, se echan flores a sí mismos, se inflan a sí mismos. Su enorme ego se hincha como un globo de aire que aplasta a los demás en la sala y ni siquiera se da cuenta.

4. El tipo de las redes sociales: Esta desafortunada criatura, exhibida sobre el escenario de la conferencia, debe decir cosas como: "Twitter está completamente loco con esta conferencia". No lo está, son sólo un par de hackers de relaciones públicas fingiendo interés y usando un hashtagestúpido. Y lo más cruel es que a veces les toca vestirse de manera que muestre cuán divertidos son los que se ocupan de las redes sociales, de manera que usan cosas como chalecos brillantes o de esos anteojos irritantes.

5. Actos novedosos: ¿Cuántas veces hemos visto a alguien apuntando a una diapositiva que dice alguna necedad como "El futuro es ágil"? Lo dejan a uno sin ganas de nada, por lo que los organizadores de conferencias se inventan toda clase de trucos para mantenernos interesados. Hace poco, una de esas firmas llegó hasta a contratar actores para que pretendieran pelearse durante una conferencia sólo para que los asistentes tuvieran algo de qué hablar.

6. Los que escriben en sus laptops: Observe a la audiencia en la siguiente conferencia y verá a jóvenes tecleando furiosamente durante todos los discursos. No son reporteros ni blogueros. Pero parecen estar tomando notas de todo lo que se dice. Parece un extraño servicio de transcripción... ¿qué estarán haciendo?

7. Institucionalización del hotel: Si el seminario, reunión o conferencia es en otro sitio, uno se queda en un hotel. Y los síntomas se empiezan a notar: empieza esa dependencia antinatural a las galletas gratuitas de la habitación del hotel y una profunda ansiedad de que no las reemplacen. Uno se prueba las pantuflas de tela de toalla y no deja de pensar en el momento en el que pueda abalanzarse en el bufé.

8. ¿Por qué nadie puede hacer una pregunta apropiada?: Hay expertos en un panel, pero nunca hay nadie que desafíe sus ideas. Los que se levantan a hablar, no hacen más que mencionar a su compañía o el título de su último libro. Es posicionamiento de producto intelectual. Son menos discretos que los tipos con vallas sandwich que promueven ventas de artículos de golf.

9. Si parece no tener sentido, puede que no lo tenga: Un sitio web creado por estudiantes de ciencia en Estados Unidos ha estado ofreciendo un generador de documentos de investigación al azar, que además registra cuántos de los documentos que genera -estudios improbables llenos de tecnicismos y jerigonza- han sido aceptados en conferencias. Un ejemplo del tipo de temas que fueron aceptados se titulaba "Cómo aprovechar la tolerancia a fallos bizantinos utilizando la teoría clásica".

10. PowerPoint - cementerio digital de la comedia: Y finalmente, siempre queda la última diapositiva, el gracioso que pone fin a la presentación, el que dice "No soy simplemente un científico viejo y rancio, también sé pasarla bien con los demás". Está la foto de un gato disfrazado de superhéroe o una caricatura sacada de Google que no se puede leer. Para el público, es tan chistoso como la peste negra, pero nadie los desanima.


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miércoles, 25 de junio de 2014

Cómo decir lo que piensas sin salir perjudicado.


Hacer una petición y recibir una crítica son dos de las situaciones más difíciles de afrontar en el trabajo. Descubre algunas estrategias para salir airoso de ellas.

El trabajo es uno de los lugares donde mayor dificultad hay para expresar lo que sentimos y/o pensamos. Es muy importante tener muy claro cuándo, cómo y con quién debemos comunicarnos. Hacer o recibir críticas, pedir cambios o enfrentar un problema, etc. son situaciones en las que es complicado comportarse de una manera asertiva y decir 'no'.

Olga Castanyer y Estela Ortega, autoras de "Asertividad en el trabajo. Cómo decir lo que siento y defender lo que pienso" de la editorial Conecta te ofrecen las claves para afrontar diversas situaciones laborables y salir airoso de ellas.

¿Cómo realizar una petición?

1. Objetivo. Las autoras señalan que hay que tener muy claro que es lo que quieres conseguir con tu demanda.

2. Momento y lugar. Decide un momento y un lugar apropiado para discutir el problema. Castanyer y ortega dicen que hay que esperar a que surja la situación "adecuada". Lo mejor es que le digas a la persona implicada que quieres hablar con ella.

3. Ante la petición. Describir el problema lo más objetiva y detalladamente posible y explica cómo repercute el comportamiento o actitud de la otra persona en tu trabajo. Aunque, lo más adecuado es no culpar ni atacar a la otra persona ya que solo obtendrás una respuesta defensiva por su parte. Finalmente, señala mediante una o dos frases expresadas de una manera firme y directa cuál es tu objetivo, qué es lo que quieres que la otra persona haga o deje de hacer. Por ejemplo: "Me gustaría que a partir de este momento dejes de hacer comentarios despectivos de mi trabajo (...)"

4. Lenguaje corporal. Utiliza un lenguaje corporal y gestual asertivo. "Mantén el contacto visual, no te alejes excesivamente de tu interlocutor aunque tampoco invadas su espacio, no muestres inseguridad con tu expresión facial y denota la firmeza de la situación", explican las autoras.

5. Lenguaje no verbal. Cuando se responde asertivamente es muy importante el tono que utilizamos. Debe ser lo más neutro y aséptico posible sin transmitir enfado o susceptibilidad. Firme y claro, sin titubeos, muletillas, vacilaciones o repeticiones. "Hablar demasiado alto hace que la otra persona se sienta agredida; hablar bajo, muestra inseguridad; y hablar rápido, resta importancia a tu mensaje".

6. Elementos verbales. No te extiendas excesivamente en un monologo para que el receptor no desconecte, ni permitas que te interrumpa. Tampoco debes justificarte en exceso ya que resta credibilidad y firmeza a tu mensaje.

7. Busca el lado positivo. Maximiza la posibilidad de obtener un cambio en el comportamiento del otro, aludiendo a las ventajas que dicho cambio revertirá en ambos.

¿Cómo reaccionar ante las críticas?

1. Diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo. Es necesario saber interpretar correctamente una situación en la que le parezca que está siendo criticado. En este sentido, las autoras destacan que hay que saber evaluar cuándo una crítica está siendo malintencionada o cuando es constructiva.

2. No es personal. No te critican a ti, critican lo que les molesta de tu conducta. En este punto, Castanyer y Ortega recomiendan realizar un trabajo de observación de la persona que hace la crítica y porque la hace (puede ser que quiera destacar a costa tuya, se haya acostumbrado a descargar su mal humor de esa manera, etc.).

3. Reconoce el fallo. Si llegas a la conclusión de que la crítica es justificada, lo más adecuado el reconocerlo y dar una explicación del hecho.

4. Involucra al crítico en la búsqueda de soluciones. Hazle preguntas tipo: "¿Qué piensas que debo hacer la próxima vez", "¿Que hubieses hecho tú en mi caso?".

5. Evita que las críticas se expandan. Habla con la otra persona para evitar que las críticas se vuelvan algo normalizado y no permitas que generalicen sus críticas a otras situaciones o facetas de la personalidad o el trabajo.

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martes, 3 de junio de 2014

10 maneras de vencer el miedo a hablar en público.


La fobia más común de la gente tiene es el "miedo a hablar en público". Algunas personas temen hablar público incluso más que la muerte. Al ser una habilidad subestimada no somos capaces de conseguir una orientación adecuada para superar nuestro miedo escénico.

Hablar en público es necesario que cada uno de nosotros, independientemente de nuestra edad o profesión.

Algunas formas de superar el miedo a hablar en público, son las siguientes:

1. Acepta el Reto:

La única manera de superar el miedo a hablar en público es ir adelante y hablar. Puede parecer contrario a la intuición, pero esto es cierto. Cuanto más esperemos para hacer lo que sea que está causando el temor, más intenso el miedo se convertiría.

Así que adelante y da ese discurso o presentación que has estado reflexionando sobre el tema desde hace mucho.

2. Está todo en tu cabeza:

Dr. Robert Schuller dijo una vez: "Tú eres lo que piensas acerca de todo el día". Esta afirmación es cierta cuando se trata de hablar en público. Todos tenemos esta noción preconcebida acerca de las cosas que podemos hacer y las cosas que no puede hacer.

He escuchado a algunas personas decir "Oh ... yo soy un orador terrible" Cuando le preguntas cuántos discursos han dado hasta ahora, dirían "Bueno ... ninguno" ¿Cómo se puede asumir que no eres es bueno en algo, incluso antes de probarlo?

Cambiar estas creencias de auto-sabotaje que está llevando a cabo en tu mente. Tú puedes ser un buen orador sólo cuando crees que puedes.

3. La preparación paga:

El genio es 1% inspiración y 99% transpiración - Thomas Edison.


Algunas personas practican su discurso alrededor de 15-20 veces antes de darlo.


Esta preparación juega un papel importante en el alivio de los temores que se sienten en el día del discurso. Cuando estás bien preparado estás más seguro de que tu discurso saldrá bien y esto te mantiene en un modo relajado. 

Hablar en público no es un talento innato, sino una destreza que puede ser cultivado por cualquier persona. Es cierto que para algunas personas es algo natural, pero incluso ellos tienen que practicar para arreglar sus habilidades. He visto algunos excelentes oradores que no les van bien debido a la falta de preparación. 

La preparación debe hacerse con mucha antelación y simplemente relajarse en el en los últimos 15-30 minutos antes de dar tu discurso.

4. Conoce a tu audiencia:

Conoce a tu audiencia. Nos ponemos nerviosos cuando estamos hablando delante de un grupo de desconocidos. Si tuviéramos que dar el mismo discurso delante de nuestros amigos no sería tan terrible. Trata de mezclarte con algunas personas en la reunión antes de comenzar tu discurso. Esto te hace sentir que aquellos en la sala no son extraños, son gente como tú. Además de relajar tu tensión esto también ayuda en la mejorar tu conexión con el público.

5. Llega a personas de ideas afines:

Lo mejor de unirse a un grupo al hablar en público es que se llegas a conocer a personas que pueden ser un gran apoyo. Te das cuenta que no estás solo, de hecho, hay millones de personas por ahí con la misma misión que las tuyas. Uno se inspira en los que se han transformado de un orador tímido a un orador seguro. ¿Crees que "Si él es capaz de hacerlo ¿por qué no tu?" También se aprende mucho de los oradores experimentados. Ellos estarán dispuestos a echarte una mano, darte consejos sobre la forma en que han logrado el éxito. También hay personas que pueden darte alguna información real sobre las áreas que son buenos y las áreas que necesita para trabajar.

6. Toma la crítica positiva:

A todos nos gusta recibir elogios, pero cuando se trata de críticas…. 

Aprende a manejar las críticas con una actitud positiva. He visto a personas que han abandonado después de haber recibido unos pocos comentarios negativos de sus compañeros. No piense demasiado en sus críticas. Cuando alguien te está dando un voto negativo lo tomo como una oportunidad para aprender y crecer, no una razón para abandonar.

7. Persevera:

Se paciente. No hay que esperar que las cosas cambien en un santiamén. Algunas personas pueden tomar más tiempo para mejorar y que otros podrían tomar menos. No te exijas demasiado al compararte con otros. Sólo tienes que ir con la corriente.

8. Suelta el perfeccionista en ti:

Hay personas que no son capaces de dar el primer paso, siempre a la espera de alcanzar un estado de perfección. Siente que tu discurso no está perfecto o tu preparación no suficiente. No puedes esperar eternamente para el momento en que te sientas con todo perfecto. Pero nunca llega ese momento dando lugar a interminables dilaciones. No tienes que ser perfecto para ser buen orador. Todo lo que importa es cuan apasionado estás con lo que estás diciendo. Sólo habla desde tu corazón y tu público te agradecemos por tu sinceridad.

9. Recuperate:

Las fallas son obstáculos para el éxito. Resiste la tentación de darte por vencidos. Persevera y triunfaras

10. Celebra tu éxito:

A menudo damos por sentado nuestro éxito. Prémiate por el éxito que has logrado por pequeño que sea. Date una palmadita en la espalda por haber tenido el coraje de superar tu miedo. Al recompensarte a ti mismo te sentirás bien y estar motivado para dar el siguiente paso.

Los niños rara vez experimentan miedo escénico porque se acercan a hablar en público de una manera lúdica. Ellos se divierten al hacerlo. Adopta la misma actitud

Que hoy sea el día en que des el primer paso para triunfar sobre el miedo a hablar en público. Así que, adelante!!!


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jueves, 22 de mayo de 2014

10 Consejos para vender tus ideas al estilo de Steve Jobs.



Steve Jobs es considerado como uno de los más grandes líderes empresariales de todos los tiempos, gracias a su capacidad innovadora que lo llevó a desarrollar, a través de sus empresas, varios de los productos más populares de la época.

MacIpodIphone y Ipad son algunos de los desarrollos tecnológicos producto de las ideas de este hombre. Su capacidad empresarial es indiscutible, y era un genio transmitiendo sus ideas.

Steve Jobs compartió para la Revista Business Week sus técnicas para prepararse cuando va a vender sus ideas, 10 sencillos pero muy útiles consejos.

1. Planee sus presentaciones con papel y lápiz.

.Antes de crear la presentación, en un tablero, haga una lluvia de ideas de lo que va a contar. Todos los elementos de las historias que Jobs vende son premeditados, planeados y conectados antes de crear cualquier diapositiva.

2. Ponga una oración a cada idea. 

Piense que está creando una frase para escribir en su twitter, es decir, de máximo 140 caracteres. Un ejemplo es: “The world’s thinnest notebook” (El portátil más delgado del mundo)

3. Cree un villano. 

Esta figura permitirá que la audiencia gire alrededor del héroe (usted y su producto o servicio). No debe ser necesariamente su competidor, en cambio, use un problema que su producto esté solucionando.

4. Enfóquese en los beneficios. 

Su audiencia solamente necesita saber cómo lo que usted está ofreciendo mejora sus vidas. Cada uno de sus posibles clientes tiene unas necesidades y para usted deben ser lo más importante.

5. Presentaciones de tres partes. 

Según Jobs, así tenga una infinidad de cosas que decir sobre su idea, la audiencia sólo es capaz de retener tres o cuatro puntos de lo que usted diga. Diga lo más importante, pues lo demás lo olvidarán.

6. Venda sueños, no servicios. 

El presidente de Apple, no vende computadores, él vende la promesa de un mundo mejor. Cuando Jobs lanzó el iPod en 2001, dijo: “In our small way we’re going to make the world a better place” (De nuestra pequeña manera, haremos del mundo un lugar mejor).

7. Diseñe diapositivas visuales.

En las presentaciones de Steve Jobs solo se verán fotografías e imágenes. Entre más simple la presentación, será mejor y la idea se quedará más fácil en la mente de sus posibles clientes.

8. Haga que los números se entiendan. 

Dentro de sus presentaciones, ponga las cifras grandes en un contexto relevante para su audiencia. Busque analogías y comparaciones para que la cifra tome relevancia para su audiencia.

9. Use términos sencillos. 

El lenguaje de uno de los hombres más influyente del mundo es simple. No use términos raros, sea claro y directo.

10. Practique, practique y practique. 

Jobs gasta horas ensayando cada fase de sus presentaciones. Piense que va a presentarse en una obra de teatro. El éxito de toda presentación depende de los esfuerzos que haga antes de hacerla.

Para los que no conocen a Steve Jobs, este fue un empresario y magnate de los negocios del sector informático y de la industria del entretenimiento estadounidense.

Fue cofundador y presidente ejecutivo de Apple Inc. y máximo accionista individual de The Walt Disney Company.

Actualmente nombrado como “El empresario de la década” por haber “cambiado las bases en al menos tresmercados” y multiplicar por 10 el valor de la empresa que cofundó.

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jueves, 8 de mayo de 2014

14 frases que nunca debes decir a tus empleados.



Si quieres motivar a tu equipo a generar grandes resultados debes evitar estas expresiones ofensivas y molestas.

Malos jefes los hay en todos lados y de todas las clases; managers poco motivadores, regañones, insensibles, flojos e irrealistas. Incluso hay quienes disfrutan hacer llorar a sus empleados y que éstos sientan temor con sólo escuchar su nombre. Una noticia para ellos: lo único que provocarán es baja productividad en su empresa, (costosa) rotación de personal y un clima laboral deficiente que no atrae ni retiene talento
Como emprendedor, es probable que te encuentres por primera vez en esta posición, pero la inexperiencia no es excusa para convertirte en un jefe que no sabe liderar a su equipo y que afecta negativamente su moral. De hecho, hacerlo podría significar la muerte de tu startup, ya que el éxito de toda empresa -sea grande o pequeña- depende de su capital humano.
Aunque la forma de comportarte es el mejor referente para tus empleados, tus palabras también lo son. Y existen ciertas frases que nunca debes usar al comunicarte con tu equipo, independientemente de cuál sea tu humor o la situación:
1. ¿Acaso no haces nada bien? Aunque un empleado cometa uno o varios errores, esta frase es muy ofensiva y puede dañar gravemente su motivación. Cuando haya una situación de este estilo, relájate, cuenta hasta 10 (o a 100) y pídele a la persona que explique lo ocurrido. Haz que él mismo reconozca su equivocación y proponga soluciones.

2. Que sea la última vez que… Ésta es la frase favorita del jefe amenazador. Normalmente la amenaza hace referencia a la liquidación del trabajador, pero lo único que genera es que trabaje por miedo y no por alcanzar objetivos.

3. Tienes suerte de trabajar aquí. En otros lados… En primer lugar probablemente no conozcas las políticas laborales de otras empresas y en segundo, si el empleado realmente tuviera suerte de trabajar contigo, no tendrías que decírselo de esa manera. Nunca te compares con otras compañías; crea tu cultura empresarial y asegúrate que sea atractiva para el capital humano.

4. No es mi problema. Cuando un miembro de tu equipo te explica que llegó tarde por ‘x’, no terminó el trabajo por ‘y’ o no alcanzó las metas por ‘z’, nunca digas esta expresión. No se trata de que “cobijes” a los empleados que sólo presentan excusas, sino de que seas empático y trates de entender la situación. Además, debes asegurarte que efectivamente no sea tu problema, lo que significa que una de tus responsabilidades es proveer todas las herramientas, recursos e incentivos que permitan que el trabajo se realice.

5. Para eso te pago. Una frase muy utilizada por los jefes con sentimiento de superioridad. Con estas palabras le estás diciendo a la persona que es de tu propiedad y que debe hacer lo que tú digas simplemente porque recibe una paga por ello. Si quieres que tu equipo te respete, nunca saques a colación los temas relacionados con los sueldos y tu posición como jefe.

6. Tenemos que recortar gastos. A menos de que tu empresa esté pasando por un momento muy difícil, que ya has comunicado y compartido con tu equipo no digas esta frase. Pero, sobre todo, no recortes sueldos o personal y al día siguiente te aparezcas en la oficina usando un traje nuevo o estrenando un auto último modelo.  

7. Así se han hecho siempre las cosas. Es el ‘mantra’ del jefe obsoleto y nada innovador. En una empresa, al reclutar talento se tiene como principal objetivo justamente eso: cambiar las rutinas y el estatus quo para innovar y crecer. Si un empleado te presenta una idea o una forma distinta de operar, escúchalo y pruébalo. Nunca sabes de dónde vendrá la idea que te genere millones de pesos.

8. No te pago por pensar, te pago por hacer. Nuevamente el jefe que se siente superior y habla sobre salarios para recordarlo. Y lo peor: es el jefe que desmotiva la innovación y el crecimiento de la empresa. Por el contrario, haz que buena parte de las descripciones de puestos incluyan un componente creativo e innovador.

9. No lo entregues hasta que lo hagas bien. Esta desagradable frase muchas veces va acompañada de papeles aventados o tirados a la basura. Este jefe tirano disfruta rebajar a sus empleados y hacerlos sufrir. En lugar, observa bien lo que entregó y da una retroalimentación efectiva que impulse a que la próxima vez la entrega sea correcta, pero no por temor, sino por tu buen liderazgo y conducción.

10. Lo siento, no hay nada que pueda hacer. Es la típica del jefe “Poncio Pilato”. Ante un posible despido, rechazo de aumento de sueldo u otorgar un permiso, muchos managers usan esta frase para lavarse las manos. Pero como emprendedor, probablemente no sea siquiera cierta. Tú eres quien decide en tu empresa y en tus manos está la satisfacción de tu equipo.

11. Los problemas personales no los traigas a la oficina. Otro recordatorio: un empleado no es una máquina, y por tanto tiene sentimientos, emociones, ambiciones y deseos. Y cuando alguien trabaja, ejecuta con su cuerpo, pero lo logra gracias a la mente y al corazón. Sé un jefe abierto: escucha a la persona y procura ofrecerle tu respaldo.

12. Llegaste 10 minutos tarde. Una cosa es impulsar la puntualidad de tu empresa y otra muy distinta es convertirte en un reloj humano con el fin de regañar a tus empleados. Para que tu empresa sea productiva no debes fijarte en el tiempo que pasa un trabajador sentado en un escritorio, sino en sus resultados.

13. Aquí el que manda soy yo. Los esquemas de trabajos verticales y unidireccionales ya no funcionan. ¿Por qué? Porque los líderes sabios han descubierto que empoderando a sus empleados se consiguen mejores resultados. Si eres un líder, ellos lo sabrán, pero por tu ejemplo, no porque se los digas con altanería.

14. El proyecto/empresa no es tuyo. Craso error decirle a un empleado que aquello que en lo que trabaja no es de su propiedad. Una cosa es que no pueda adueñarse completamente de él y hacer lo que quiera, y otra muy distinta es que no sea parte de su vida. Finalmente, una persona le dedica más de un tercio de su día a un proyecto y hacer que se sientan parte de él es lo único que genera lealtad a la empresa.


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