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martes, 17 de junio de 2014

Los ocho pasos prácticos del ‘coach’.


A los líderes les resulta muy difícil promover el cambio de las personas que tienen a su cargo, con frecuencia por no atreverse a proporcionar un feedback sincero. Para el coach, por el contrario, desde su posición de tercero independiente, la modificación de los comportamientos es una de las herramientas básicas.

Un proceso de coaching exhaustivo comprende ocho pasos:

1. Identificar las características de liderazgo que debe reunir el directivo para su éxito en el puesto.

2. Determinar quién puede proporcionar feedback significativo: compañeros,
superiores y subordinados, clientes y proveedores, etc.

3. Recopilar la información. A menudo lo mejor es hacerlo por escrito, anónimamente, con un breve informe elaborado por un tercero externo que se entrega directamente al directivo para que él lo vaya compartiendo con el coach.

4. Analizar los resultados junto con el directivo y clasificar los puntos fuertes y las áreas de mejora.

5. Elaborar un plan de acción. Hay que dar consejos concretos, preferentemente en forma de alternativas.

6. Confrontar al directivo con sus interlocutores, para que este “equipo de revisión” le transmita propuestas adicionales de mejora de las áreas objetivo.

7. Desarrollar un proceso continuado de seguimiento. En el plazo de tres o Cuatro eses, se debe realizar una nueva encuesta al equipo de revisión para que indique si ha aumentado la eficacia del directivo en estas áreas.

8. Revisar los resultados y empezar de nuevo. Si el directivo se ha tomado en serio el coaching, los interlocutores constatarán sin duda mejoras. Repitiendo el proceso trimestralmente se asegura el progreso en las áreas iniciales y se descubren otras nuevas. 

Los interlocutores del directivo apreciarán el seguimiento y éste se beneficiará de un feedback extremadamente específico que le permitirá mejorar su rendimiento.

Los resultados: objetivo del ‘coaching’

Desde el punto de vista de la empresa, la justificación de un programa de coaching sólo puede ser, en último término, la mejora de los resultados económicos: aumentar los ingresos o reducir los gastos en un determinado plazo. Esto es lo que logra el coaching estratégico de directivos, además de aumentar la ventaja competitiva futura.

Mediante un proceso continuado de aprendizaje, el coaching estratégico logra que el directivo desarrolle su capacidad de liderazgo para producir los resultados requeridos por la empresa y le ayuda a introducir en su trabajo cotidiano herramientas de feedback, plan de acción, aprendizaje activo y seguimiento centradas en objetivos reales de negocio. La práctica del coaching estratégico ha acreditado resultados efectivos en las siguientes áreas de negocio:

• Fidelidad del cliente: el coaching hace más eficaces a los directivos, capacitándolos y orientándolos para satisfacer mejor al cliente.

• Desarrollo de líderes futuros: el éxito a largo plazo dependerá de la capacidad y el compromiso de los empleados.

• Retención del personal más productivo: retener a las personas más valiosas es una estrategia competitiva básica en la “guerra por el talento”. Al conjugar estratégicamente el desarrollo profesional y personal del directivo con las necesidades de la empresa, el coaching maximiza las posibilidades de satisfacción mutua de ambas partes.

• Gestión del cambio: el punto de partida del coaching es el conocimiento profundo de quién es y dónde quiere ir tanto la organización como el directivo, para potenciar y conjugar los objetivos y capacidades de ambos. Esta capacitación y coordinación de los directivos al servicio del negocio permite a la empresa actuar de forma más consciente, enfocada y coherente, y mejorar así su adaptación a un entorno cambiante.

El líder es un ‘coach’:

Los mejores líderes logran cosas extraordinarias porque usan el corazón y cuidan a sus colaboradores. Sobre esta base, la relación de coaching se concreta en tres elementos:

1.     Establecer criterios claros:

El primer requisito para mover los corazones es establecer criterios claros: objetivos a corto plazo, que permiten medir los progresos, y valores a largo plazo

2.     Esperar lo mejor de la persona:

Las convicciones sobre las capacidades del otro influyen decisivamente en sus logros efectivos, ya que configuran el marco de percepción desde el que construyen su realidad.

3.     Predicar con el ejemplo:

El factor más importante para la eficacia del coaching es la relación personal: el líder encarna cualidades que el destinatario del coaching admira, y lo hace con credibilidad. Pero, concretamente, ¿en qué radica la credibilidad? Puede resumirse en una frase que es un auténtico mandamiento del liderazgo: “Hacer lo que se dice que se va a hacer”.

El líder marca el tono. La calidad de su relación con sus colaboradores es la clave de todo el trabajo.

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José G. Quintero E
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miércoles, 19 de marzo de 2014

7 tips para generar cultura de colaboración en tu empresa.



La armonía y el consenso son dos elementos clave dentro de una organización. Pero cuando quieres que tu empresa crezca, demasiado entendimiento entre las partes puede convertirse en un obstáculo para agilizar la toma de decisiones.

Si quieres ser un líder efectivo, motiva a tus colaboradores para que piensen por sí mismos en lugar de seguirte ciegamente.

Por supuesto que resulta tentador contratar personas que piensan igual que tú y que hablan el mismo lenguaje, pues evita que se presenten conflictos cotidianos. También es gratificante y bueno para tu ego el hecho de que tus empleados estén de acuerdo contigo en todas las acciones que emprendas.

Pero contratar un “mini-yo” –o gente que sea como una copia tuya– sólo limita la innovación. Recuerda que las nuevas ideas son esenciales para asegurar el crecimiento continuo de tu empresa. Por lo tanto, la “colaboración” –que es la combinación de diversos puntos de vista– siempre es preferible al “consenso”. Y como cabeza de la compañía, tu trabajo consiste en hacer que ésta se dé.

La pregunta es: ¿cómo estimular la libertad de pensamiento entre tus colaboradores? A continuación algunas recomendaciones que te ayudarán a crear una cultura de colaboración dentro de tu organización.

1.   Motiva a tus empleados a aportar ideas. Después de todo, ¿quiénes conocen mejor los entretelones de tu empresa? Ya sea por medio del tradicional buzón de sugerencias o una dirección de correo electrónico, establece un sistema para captar todas las aportaciones de tus colaboradores.

2. Reconoce y premia las mejores propuestas. No hace falta que el estímulo sea monumental para que cumpla con su objetivo. La recompensa puede ser desde un día libre con goce de sueldo, hasta un espacio preferencial en el estacionamiento reservado para “El gran estratega del mes”.

3. Fomenta la colaboración y la innovación. Para ello, realiza lluvias de ideas entre los diferentes departamentos de tu organización. Asegúrate de que los trabajadores sepan cómo retroalimentarse mutuamente de manera positiva y constructiva. Si es necesario, busca capacitación para lograr mejores resultados.

4. Actúa contra lo negativo. Evita que tus esfuerzos de colaboración generen un ambiente en el que los empleados hablen mal de los demás. El problema es que esta situación provoca que la gente se quede callada y se abstenga de aportar ideas o emitir opiniones. Si hay alguien que de forma sistemática debilita la moral del resto del equipo, toma cartas en el asunto de inmediato; incluso, si esa persona es uno de tus principales colaboradores.

5. Cuida tu estilo de manejar al grupo. Cuando un trabajador hace una sugerencia, ¿tu primera reacción es callarlo? Si es así, estás en un gran error. Acostúmbrate a responder de manera positiva y, sobre todo, a estar más abierto a nuevas propuestas.

6. Deja que los empleados también dirijan. En lugar de presidir todas las reuniones personalmente, permite que el resto de los participantes se turnen para estar al frente. Esto trae un doble beneficio: por un lado, estimula a los demás a opinar, mientras que tú puedes desarrollar el hábito de escuchar.

No olvides que como jefe, eres intimidante por naturaleza. Esto provoca que tu equipo esté ya programado para complacerte. Así que no pasará nada si de vez en cuando dejas la silla del director y te colocas en el terreno de juego.

7. Contrata personal con diferentes características. Busca colaboradores cuyas fortalezas y estilos complementen los tuyos, en lugar de repetirlos. Desde luego, deben compartir tus estándares morales, ética de trabajo y ajustarse a la cultura de la compañía.

Uno nunca sabe de dónde –o de quién– surgirá la siguiente gran idea. Así que sé el tipo de líder que estimula la innovación a partir de la colaboración de sus empleados.


Tomado de: http://www.managementjournal.net/top-management/capital-humano/7-tips-para-generar-cultura-de-colaboracion-en-tu-empresa

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viernes, 3 de enero de 2014

“El expediente académico no sirve para nada”, asegura el responsable de RRHH de Google


“Una de las cosas que hemos aprendido tras analizar todos los datos de nuestro proceso de selección es que el expediente académico y la puntuación de los candidatos en los test son inútiles como criterio de contratación”. Es la contundente conclusión a la que ha llegado Laszlo Bock, vicepresidente de Recursos Humanos de Google, que ha explicado en una entrevista en el New York TImes, los cambios en el proceso de selección que el gigante de la informática ha llevado a cambo en los últimos años.  
La compañía estadounidense era famosa por pedir a todos sus candidatos un brillante expediente académico y una puntuación elevada en determinadas pruebas. Pero los tiempos han cambiado. Ahora, a no ser que acabes de salir de la universidad, Google no te pedirá ningún certificado. “Hemos llegado a la conclusión de que no predicen nada”, asegura Bock. Y es algo que se está empezando a notar en las oficinas que la compañía tiene por todo el mundo. La proporción de trabajadores de Google sin título universitario no para de crecer. “Hay equipos en los que el 14% de los miembros nunca han ido a la universidad”, ha reconocido Bock.  
Las razones que han llevado a Google a dejar de valorar el expediente académico como criterio de contratación tienen que ver con la desconexión existente entre lo que se enseña en la universidad y el trabajo que se realiza en la compañía. “Después de dos o tres años”, asegura Bock, “tu habilidad para desempeñar tareas en Google no tiene ninguna relación con lo bueno que eras en la escuela,porque las habilidades que se piden en la universidad son muy diferentes”.
Necesitas a gente a la que le guste averiguar cosas para las que no hay una respuesta obvia, algo que no se entrena en la universidad”
En opinión de Bock, la universidad sigue siendo un entorno artificial, una burbuja que premia a unos a otros en función de unos criterios que nada tienen que ver con lo que se pide en el entorno laboral. “La gente que tiene éxito en la universidad”, explica el responsable de RRHH de Google, “es un tipo de gente específicamente entrenada para tener éxito en ese ambiente. Una de mis frustraciones cuando estaba en la universidad es que sabía que el profesor estaba buscando una respuesta específica. Puedes limitarte a averiguarla, pero es mucho más interesante resolver problemas para los que no hay una respuesta obvia. Necesitas a gente a la que le guste averiguar cosas para las que no hay una respuesta obvia”. Y ese tipo de gente, asegura Bock, no es la que suele tener éxito en la universidad, donde la mejor estrategia para sacar buenas notas es saber que suele preguntar el profesor en cuestión, y qué tipo de respuestas está esperando encontrar en un examen.
Las entrevistas tampoco funcionan
Visto que Google no está dispuesto a fiarse del expediente académico de sus candidatos, parece que debe limitarse a valorar el desempeño de estos en las entrevistas. Pero Bock tampoco tiene claro que las entrevistas sean una herramienta adecuada: “Hace unos años hicimos un estudio para determinar si alguien en Google era particularmente bueno a la hora de contratar a gente. Analizamos decenas de miles de entrevistas, a todos los que las habían realizado, la puntuación que había obtenido cada candidato y cómo realmente esa persona había realizado su trabajo. Encontramos que no existía ninguna relación”.
“Es mejor valorar a los candidatos en función de su comportamiento objetivo a la hora de contestar determinadas preguntas”
Bock cree que tenemos que darnos cuenta que, por mucho que alguien se crea muy bueno para encontrar a la gente adecuada para uno u otro trabajo, la realidad es que el instinto de los empleadores no suele funcionar. Por ello es mejor valorar a los candidatos en función de su comportamiento objetivo a la hora de contestar determinadas preguntas. Pero no todas funcionan. El responsable de RRHH de Google asegura que las únicas cuestiones que realmente pueden hacernos entrever el potencial que puede tener un candidato son aquellas relativas a su comportamiento.
“Lo que funciona bien”, asegura Bock, “son las entrevistas conductuales estructuradas, donde se tienen unos criterios establecidos de antemano para evaluar a las personas, sin dejar que el entrevistador saque su propia conclusión”. Para el responsable de RRHH, el tipo de preguntas que funcionan son aquellas que permiten valorar la manera en que el candidato ha resuelto determinados problemas en el pasado. Una pregunta como “Dame un ejemplo de una ocasión en la que hayas tenido que resolver un problema analítico difícil” nos permite evaluar al mismo tiempo dos cuestiones: a qué tipo de situaciones se ha enfrentado ya el candidato, y cómo lo hizo, y qué es lo que considera “difícil”.
Bock reconoce que evaluar las habilidades de liderazgo es mucho más difícil, y es algo que es casi imposible averiguar en una entrevista. Por eso cree que es necesario establecer evaluaciones internas con frecuencia para que sean los subordinados los que valoren las habilidades de los jefes. Esta información es muy valiosa, principalmente para los afectados, cuya conducta, asegura Bock, cambia en cuanto tienen acceso a la información. 
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viernes, 20 de diciembre de 2013

El valor del equipo humano: 10 principios para el reconocimiento laboral



Dice el proverbio africano que si quieres ir rápido, ve solo; si quiere llegar lejos, ve acompañado, y de este proverbio podemos aprender mucho a la hora de emprender.

Porque el principal valor en una empresa no reside en sus sistemas, su tecnología, su maquinaria, sus procesos.  El talento y la actitud del equipo humano son el auténtico activo de una empresa.

Es esta, sin embargo, una obviedad que se olvida en el día a día del mundo empresarial. El foco en los resultados económicos, las prisas, la sobrecarga de trabajo consumen el oxígeno de talentos que participan en hacer grande una empresa.

Tanto, que los mejores recursos humanos se van de una empresa no por un mejor salario, sino que muchas veces se marchan buscando un mejor ambiente laboral o una oportunidad de desarrollo personal. Buscando, en definitiva, recibir un buen trato, el respeto y un justo reconocimiento a su trabajo.

Precisamente, el reconocimiento laboral es una de las fuentes de satisfacción personal que tiene el ser humano para sentirse a gusto con su trabajo, además de con su vida. El reconocimiento del valor de todas las personas es un elemento invisible que estimula la satisfacción laboral e impulsa a un mismo objetivo: el éxito de la empresa.

La conciencia de los cargos directivos sobre la responsabilidad de estimular y reconocer los buenos resultados y el buen trabajo propician que esta actitud se inicie en la dirección correcta y se irradie al resto de las personas. Entonces, es función de los que dirigen más que de los dirigidos que esto se propague al resto de la organización y que regrese por efecto boomerang a todas y cada una de las personas.

Decálogo del reconocimiento laboral

1.    Reconoce. Reconocer el buen trabajo es una conveniencia y una necesidad.

2.    Respeta. Trata con respeto a todas las personas que integran tu equipo, con el mismo con el que te gustaría ser tratado.

3.    Alégrate de los éxitos de las personas de tu equipo. Sus éxitos son los de todos.

4.    Construye. Si un desempeño es mejorable, colabora y aporta valor haciendo críticas constructivas.

5.    Valora las opiniones de cualquier persona. Cualquier opinión es una oportunidad de reflexión y de mejora.

6.    Comunica y comparte. Considera a tu equipo, informa a cada una de las personas de los temas que les afecten antes de tomar decisiones relativas a su desempeño.

7.    Gestiona por competencias. Busca la mejor adaptación entre la organización y las personas.

8.    Dignifica. Hay temas que deben tratarse cara a cara. No escribas mails en vano.

9.    Agradece. Da las gracias por el trabajo desempeñado y por estar ahí.

10. Sonríe. La sonrisa es el camino más corto a cualquier parte.

Y tú, ¿cómo incentivas el esfuerzo de tus trabajadores en la empresa? ¿Coincides, como nosotros, que reconocer la labor de los demás dignifica él trabaja del conjunto


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