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lunes, 1 de junio de 2015

Ser efectivo reconociendo tu punto de quiebre.





Hasta cuándo este abuso?... Hasta donde iremos a llegar?... Será que renuncio?...
Vamos a esperar a ver qué pasa… Cuando me ira a pedir matrimonio?... Debería empezar un negocio propio?... Debería estudiar un postgrado?... Si te has hecho este tipo de preguntas, tranquilo entonces, no eres el único, y si aún no tienes la respuesta clara, te presento esta sugerencia para que puedas encontrarla

El punto de quiebre, es una frontera o línea imaginaria, definida de manera muy personal e individual, la cual establece la condición mínima aceptable ante una situación o evento, a partir de la cual se hace inadmisible seguir en la situación actual, y se debe emprender un cambio de curso, porque de lo contrario estarás en constante insatisfacción, inconformidad e incluso depresión o ira, lo cual puede hacerte actuar de manera equivocada y perjudicial hacia ti u otras personas. Y esto es aplicable a una gran cantidad de eventos diariamente, solo que la mayoría pasan desapercibidos.
Considero importante, definir ese nivel mínimo aceptable para cada aspecto principal en la vida (trabajo, negocios, familia, salud, finanzas, educación, calidad de vida, recreación, seguridad, relación de pareja, etc.), y actuar con base a ello de manera consciente (decidirlo).

Sin embargo, para actuar de manera efectiva, debes hacerlo con anticipación, tener un plan de acción con los objetivos y tareas necesarios a ejecutar para poner en marcha el cambio de rumbo que te impedirá “atravesar” ese punto de quiebre y quedar expuesto a la desesperación.
Por eso hay que tener claridad de cuáles son tus límites y evitar cruzarlos por inercia o falta de atención (aun habiendo recibido una alerta o llamada de atención), para luego tener que decidir hacer algo al respecto, porque simplemente puede ser demasiado tarde, ya sea porque sucedió algo irreversible, no dispones del tiempo ni recursos suficientes, el esfuerzo necesario es abrumador, tu salud está severamente comprometida, o hayas perdido algo muy valioso e irremplazable.

Compartiré contigo los siguientes ejemplos para ilustrarte lo que parece obvio pero que a veces omitimos ver, comparando ese límite indefinido con el estímulo que te haría actuar:
 
1.    Esperar el momento oportuno para lanzar tu nuevo producto, pero tu competencia se adelantó con algo similar.

2.    Dejar de fumar, hacer ejercicio, bajar de peso o mejorar tu alimentación, después de haber sufrido un ataque al corazón (experiencia personal de un familiar cercano.)

3.    Decidir renunciar a tu empleo porque no toleras el abuso de tu jefe, después que ellos redujeron tus beneficios salariales.

4.    Proponerle matrimonio a tu pareja después de esperar 10 años de novios, porque querías seguridad que era la persona ideal, pero se cometieron muchos “errores irreparables” mientras lo averiguabas.

5.    Emprender tu negocio propio porque tu situación financiera no es sostenible, pero la inversión necesaria ahora es inalcanzable.

Con los ejemplos previos te quiero mostrar que son situaciones reales y comunes, pero que en todas ellas, a pesar que el punto de quiebre parecía estar definido, nunca se tomó la decisión y acción con anticipación para evitar llegar a la condición con consecuencias irreversibles.
Que puedes hacer entonces? Te recomiendo lo siguiente:

 1.    Saber que el punto de quiebre es una mezcla de tolerancia y conformidad. Puede ser elástico o rígido.
 
2.    Es personal, lo defines tú mismo, claro que algunos aspectos se pueden definir con tu núcleo familiar/laboral directo.

3.    Piensa y medita para cada aspecto de la vida, tus 3 escenarios, el ideal, el satisfactorio y el intolerable.

4.    Evita aferrarte a la idea que el escenario satisfactorio se mantenga invariable durante toda la vida. No te confíes únicamente en los factores externos, también eres responsable.

5.    Piensa en las acciones que deberías tomar para nunca llegar al escenario intolerable.

6.    Ser objetivo al evaluar las señales y cambios del entorno, no las niegues o pases por alto.

7.    Recuerda que actuar después de cruzar el punto de quiebre puede ser mucho más difícil y frustrante, y a veces irreversible.

Para muchos puede ser fácil describir la meta a la que quieren llegar, visualizarla y emprender un plan de acción para alcanzarla, sin embargo el enfoque que comparto con ustedes es para no descuidar lo que pueda pasarte mientras avanzas en el logro de tus metas, cuidar tu retaguardia y no caer en una zona roja.
Muchas gracias por haberme regalado estos minutos de tu tiempo leyendo este artículo, y por los comentarios que puedas compartir. Saludos y éxito!
Le damos nuestro mas sincero agradecimiento a nuestro colaborador Claudio Stammitti  ( @claudio_stsc ),  por enviarnos tan interesante material.

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José G. Quintero E.
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jueves, 11 de diciembre de 2014

Escuchar, clave para líderes que se comunican efectivamente.



El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, y aprender a escuchar tiene un papel preponderante para tomar decisiones.

La mayoría de las personas reconocen que saber escuchar es una habilidad esencial para mejorar las relaciones humanas; no obstante, es común que frecuentemente no se lleve a cabo, lo cual impacta negativamente las relaciones y lo que se puede lograr, tanto en la vida personal como en la laboral.

En el ámbito empresarial este hecho tiene graves consecuencias.

Se calcula que 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, lo cual tiene que ver más con la calidad de nuestro escuchar que con la calidad de nuestro hablar, debido a que esta primera habilidad determina lo que escuchamos y decimos y, en consecuencia, lo que escucha y dice el otro.

Escuchar involucra oír con atención, enfocado en la gente e interpretar sus palabras;  los seres humanos somos bastante buenos oyendo, que es muy distinto a escuchar, una habilidad que aún no desarrollamos totalmente.

Cuando escuchamos a alguien, pocas veces estamos completamente atentos a sus comentarios y nos centramos, más bien, en lo que pensamos acerca de lo que el otro está diciendo, todo con el fin de preparar la respuesta que vamos a dar; esto, por diseño, involucra forzosamente un escuchar defectuoso.

Existen tres tipos de escucha: ausente, automática y proactiva

El tipo de escucha ausente: 

Sucede cuando estamos en una conversación o reunión, pero nuestra mente está en otra parte, sabemos que no escuchamos lo que dijo el otro y continuamos con la conversación hasta que se suscita un malentendido.

La mejor manera de evitar una situación así, es generar suficiente relación y confianza para detener la conversación en el momento en que notamos esta ausencia, ya sea propia o del otro, ya que, de lo contrario, la comunicación no es efectiva y la conversación se convierte en una pérdida de tiempo.

El tipo de escucha automático: 

Los seres humanos filtramos todo lo que escuchamos para determinar la validez de lo dicho. Así, nos hacemos preguntas internas que evalúan lo que dice el otro.

Algunos ejemplos de estas preguntas son: ¿es cierto o falso? ¿Estoy de acuerdo o no? ¿Cuál es su punto? ¿A mí para que me sirve?

Este tipo de escucha limita la calidad de la conversación, ya que nos predisponemos a escuchar ciertas cosas, causando que no detectemos cuestiones valiosas en la plática, simplemente porque no estamos atentos a ellas.

El tipo de escucha proactivo: 

Se genera con una intención y compromiso claro e involucra una atención enfocada y una intención inicial, que también está basada en preguntas que pueden incluir: ¿qué posibilidad, contribución o solución existe en lo que esta persona me está diciendo? ¿Cómo puedo incluir parte de lo que la persona me está diciendo en mi manera de ver las cosas? ¿Cuál es el compromiso de esta persona?

Escuchar efectivamente requiere de intencióncompromiso y práctica constante, lo cual impactará en tu persona y en los demás, tanto  en tus relaciones laborales como en las personales. Los seres humanos no podemos evitar escuchar frecuentemente a los demás de manera ausente o automática, pero sí podemos estar suficientemente presentes para distinguir cuando lo estamos haciendo. 

El paso a seguir es detener la conversación y generar en ese momento una escucha atenta y proactiva, lo cual redundará en múltiples beneficios en nuestras relaciones, ya que obtendremos algo valioso de la conversación y crearemos un clima positivo al dar señales de interés y compromiso con los demás.


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viernes, 14 de noviembre de 2014

Gestionar la calidad sin volverte un esclavo de ella.


La gestión de la calidad es un arma de doble filo. Prácticamente nadie discute que se debe tener un servicio de calidad para competir en el mundo de hoy. Sin embargo, cuando hablamos de instalar un sistema de calidad, lo piensan dos veces…

Es que gestionar la calidad se ha vuelto sinónimo de burocracia, de generar una serie de papeles que hay que mantener, de comenzar a luchar para que la gente acepte nuevas tareas de documentación, a las que sabemos que se resisten, de prepararse para auditorías… Y todo esto es más carga de trabajo para todos, que muchas veces no se justifica por los beneficios que traerá.

¿Qué sucede entonces? Si hay necesidad por contar con alguna certificación de calidad, porque los clientes lo exigen, o porque no puedes competir sin ella, no te queda otra que embarcarte en el proyecto. Pero si no tienes esa necesidad, ¿para qué?

Yo no discuto a quienes piensan así. Tienen razón. Es demasiado trabajo para un resultado que no lo vale. Pero el problema es que ESE resultado no lo vale! El problema es que la mayoría de quienes instalan un sistema de gestión de la calidad, terminan siendo esclavos de ese sistema.

En un foro especializado en gestión de la calidad he leído una pregunta que dice: “alguien me podrían informar cual es la importancia de mantener un certificación, ya que a mi director veo como que no se convence con las certificaciones.”

Y una respuesta:

“El objetivo o meta de toda organización es vender, mejorar, ser eficiente cada día en los procesos, indicadores, desempeño del personal, competencia, etc.

Un sistema de gestión de la calidad ayuda a mejorar estos aspectos, siempre y cuando esté bien implementado (…).

Cuando el sistema lo implementamos por cumplir un requisito pierde su esencia, y pierde interés, cuando lo implementamos con el deseo y propósito de mejorar, se convierte en un hábito y buena disciplina.”

Si realmente el sistema incrementara la satisfacción de los clientes, organizara el trabajo interno, hiciera más eficientes las tareas… entonces la cosa cambia.

Ese resultado sí vale un esfuerzo. Y en realidad, cualquier sistema de calidad debería producir estos efectos.

¿Por qué los sistemas de calidad no funcionan?

Porque comienzan con el enfoque invertido. Se piensa que para mejorar la calidad del servicio, se debe iniciar un proceso de certificación de una norma. En una ocasión un lector me dijo “es como querer empezar la casa por el tejado”, y me pareció una imagen muy acertada.

El tejado:

Es lo que cierra la casa, pero nunca se puede comenzar por ahí. Iniciar por los cimientos, luego los muros y recién el tejado. Los cimientos de un sistema de calidad son el involucramiento de todos los integrantes de la organización con un único fin: satisfacer al cliente.

Los cimientos:

La gente debe estar convencida de que todos dependen del cliente, que es quien sustenta a la organización, le da sentido y propósito. Por lo tanto, satisfacer al cliente es garantizar la fuente de su propio trabajo y futuro. Tanto para los empleados como para los dueños o accionistas

Los muros:

A partir de ese enfoque claro, comenzaremos a buscar el modo de mejorar nuestros procesos para que sean más satisfactorios para el cliente. Este es el trabajo que ordena las operaciones, que permite encontrar las mejores prácticas para cada proceso. Permite ser eficientes y producir resultados que impacten positivamente en el cliente.

El techo:

Finalmente, consolidamos esas prácticas en sistemas de gestión, para que no dependan de la buena voluntad, memoria, capacidad o ganas de trabajar bien de cada empleado. El sistema permite estandarizar los mejores métodos de trabajo para que día a día, cada empleado, pueda servir a cada cliente con la misma excelencia.

El tejado:

Una vez instalado este sistema, la casa está habitable. En ese momento ya se le puede dar forma con una certificación, si la organización lo considera oportuno. ¡Pero nunca antes!

Sostener un tejado sin estructura es una misión imposible. Se debería mantener en su lugar teja por teja, un trabajo ridículo. Desde arriba es posible que parezca una casa, pero basta entrar para comprobar que no hay nada debajo del tejado y que, además, todos están ocupados en sostenerlo en un trabajo tan arduo como inútil.



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lunes, 3 de noviembre de 2014

8 pasos para equilibrar vida y trabajo.



Tener un balance no es una tarea imposible, sino cuestión de planificar y cumplir ciertos puntos; para lograrlo debes respetar horarios, poner límites y designar un tiempo específico a cada tarea.

Hallar un equilibrio entre la vida laboral y personal parece una misión imposible, digna de una súper producción hollywoodense, sobre todo si se toma en cuenta el ritmo actual y la demanda de eficiencia a causa de la crisis.

No todo está perdido, existen algunas acciones concretas que ayudan a balancear estos ámbitos sin descuidar ni el trabajo, que es tu sustento, ni tu vida personal y familiar.

"La falta de planeación y una deficiente administración del tiempo son las principales causas que impiden encontrar este equilibro, pues causan un bajo desempeño y le ‘roban' espacio a los asuntos personales", dijo la investigadora de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Panamericana (UP), Margarita Espinosa.

Cuando alguien está ‘casado con su trabajo' no sólo atenta contra su calidad de vida, los costos se reflejan además en fatiga crónica, que ocasiona menor productividad, asegura la especialista en Análisis de Distribución del Tiempo del Tecnológico de Monterrey Estado de México, Aixa Lanett Powell.

Este desequilibrio también afecta a tu familia y amigos, pues dejas de dedicarles el tiempo necesario para fortalecer estas relaciones, concuerdan las especialistas.

Una de las consecuencias más graves es el aumento en las expectativas laborales, ya que la exigencia en tus resultados y responsabilidades es mayor, lo que provoca un círculo vicioso, el cual inevitablemente termina comiéndose a la persona, opinó el experto en manejo de Recursos Humanos, Alberto Álvarez Morphy.

Pon manos a la obra

Algunos consejos para que logres un balance son:

1. Planea: Para poner orden al caos, es necesario un registro donde escribas tus labores de una semana, incluyendo las profesionales y personales. Analiza la prioridad de cada tarea y deja de lado las pequeñeces. "Evita perder tiempo en cosas sin importancia, recuerda que a veces hay que dejar algunas cosas para hacer otras más importantes", dice Lanett. Así que comienza por fijar prioridades.

2. Aprende a decir no: Siempre se vale decir que no, sobre todo en el trabajo y siempre y cuando las negativas se encaminen a reducir las horas extra de tu empleo. Una buena herramienta es enfocarte en tus prioridades y en las tareas que están dentro de tus posibilidades para evitar acumular tareas y obligaciones. "Lo demás sobra", señaló Espinosa.

3. Deja el trabajo en el trabajo: Suena fácil y lógico, pero es rara la persona que cumple con esta primicia. "No es saludable que mientras cenas con tu familia o amigos piensen en la montaña de papeles sobre tu escritorio, debes poner barreras físicas y emocionales entre tu vida y trabajo", aseguró el director general de Bumeran.com México, Mateo Cuadras.

4. Date un respiro: En tu agenda reserva un tiempo específico para una actividad que disfrutes, puede ser para salir con tus amigos, tu pareja, estar con tus hijos o simplemente para leer un buen libro o jugar videojuegos. El punto es que te relajes. Un buen tip es asignar una noche de recreación, donde la computadora y celular están prohibidos, ese tiempo debe ser para estar con tus seres queridos.

5. Comparte la carga de trabajo: Todos creemos que nadie es capaz de hacer las cosas tan bien como nosotros, pero siempre se necesita apoyo. "El arte del liderazgo radica, en gran parte, en el arte de saber delegar", explicó Espinosa. Ello no significa que otros hagan tu trabajo, pero sí que compartan responsabilidades.

6. Toque de queda: Dejar la oficina a una hora determinada es una gran estrategia para obligarte a salir temprano. Para que funcione debes comprometerte, para concentrarte más en el día y evitar atrasar tareas que te obliguen a quedarte más tiempo en la oficina. Prueba terminar media hora antes de la hora de salida, así podrás tener un margen para responder mails, planear el día siguiente o adelantar alguna tarea.

7. ¡Concéntrate!: No desperdicies tu tiempo en distracciones, para ser más productivo y tener tiempo libre es vital que te concentres en lo realmente importante. Por ejemplo, si trabajas a la mitad de tu capacidad en la mañana, intenta hacerlo al máximo hasta terminar esa tarea y después tómate un receso.

8. Finalmente, si eres de los que llegan a las 8: 10 y entras a la 8:00 am, intenta cambiar tu actitud y esfuérzate por llegar temprano, verás que vale la pena anticiparte cinco minutos a cambio de terminar temprano.
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martes, 19 de agosto de 2014

¿Cómo hacerse millonario en 1.000 días?



Un cocinero creó una empresa para lanzar campañas virales en internet y la vendió por 2,2 millones de euros. Ahora, además, gana dinero con su libro de «consejos» para hacerse rico

La pregunta de cómo hacerse millonario es frecuente entre los que preferirían tomar el sol en una playa del Caribe antes que trabajar en la oficina, por ejemplo.

Pero no descubrimos nada nuevo si decimos que seguramente esa pregunta sea también un modo excelente de vender libros.

Es el caso de Niall Harbison, un irlandés de 34 años que trabajó como cocinero en restaurantes de lujo y en yates antes de crear una empresa, «Simply Zesty», que ha vendido por 2,2 millones de euros tres años después de crearla. Ahora ha escrito un libro de consejos con las enseñanzas que él adquirió. De momento no garantiza el éxito al leerse todas las páginas.

«Me di cuenta de que el trabajo de cocinero es particularmente duro», explicó Harbison en el diario británico «Telegraph». Así que dejó los restaurantes para cocinar en los yates de famosos como Bill Gates o Paris Hilton. Y poco después, empezó a pensar en formas más gratas de ganar dinero.

En 2007 creó una página web de tutoriales de cocina, «iFood», pero no tuvo éxito.

Como estaba decidido a dejar los fogones, de los yates, no se rindió y creó «Simply Zesty», una compañía que ayudaba a las marcas a crear campañas virales. En 2012 la empresa fue vendida por más de 2,2 millones de euros.

Ahora, ha publicado un libro con las lecciones clave que aprendió en su proceso de hacerse millonario:

Ignora las rutas convencionales

Según dice, el instituto y la universidad no tienen por qué ser la mejor elección para todos. «Es importante socialmente y te ayuda a saber lo que quieres hacer en la vida, pero hay otras opciones». Y recomienda que se aproveche cada oportunidad que se presente y que implique un riesgo. «Piensa de forma no convencional y sé más espontáneo».

Y en vez de seguir el camino de ir al instituto, luego a la universidad, después buscar un trabajo, fundar una familia y luego embarcarse en una hipoteca, «yo digo, dale la vuelta a eso, viaja, o abre algo nuevo cuando estás en un trabajo que es como un callejón sin salida».

Los errores llevan al éxito

Aunque fracasara en su proyecto de tutoriales de cocina, para Harbison aquel error «fue como un máster en la universidad. Equivocarte te enseña todo lo que necesitas».

Cásate más tarde

«Una vez que tienes una hipoteca o una familia, es definitivamente más difícil», dice Harbison, que dice querer casarse a los 40.

Sueña en grande

En su libro el excocinero dice que cada noche se pregunta a sí mismo: «si hoy hubiera sido mi último día sobre la Tierra, ¿estaría feliz con lo que he conseguido?» Confiesa que aunque la respuesta no sea siempre un sí, preguntarse eso es una buena forma de motivarse.

Anuncia tus objetivos en público

Según dice, anunciar las metas propias es una forma estupenda de obligarse a luchar por ellas. Por ejemplo, publicó en Twitter: «voy a publicar un libro, estará en las tiendas dentro de nueve meses y estará entre los más vendidos».

Respeta los compromisos

«Debes tener una buena relación con la gente con la que haces negocios, así que prepárate para el compromiso», explica en su libro.

No gastes dinero en cafés

Asegura que se puede gastar mucho dinero en tomar cafés o tés. Y recomienda ser muy cuidadoso con todos los gastos. Cuenta la historia de un millonario que se gastó el equivalente a un sueldo anual de un trabajador corriente en una botella de champán que luego se tomó mezclada con «Red Bull». «Y aún así no se divirtió aquella noche». Y concluye: «algunas cosas sencillamente no valen lo que cuestan».

Borra tu cuenta de Facebook

Asegura que ir a las reuniones y mirar el correo mientras tanto no es productivo.

Por eso aconseja centrarse en lo que las personas están diciendo. Y también tiene un mensaje para los usuarios de las redes sociales. «Y Facebook puede invadir tu vida y ser una pérdida de tiempo. Merece la pena borrar tu cuenta».

Haz lo que amas

En su opinión, «debes centrarte en lo que quieres conseguir en la vida e ir a por ello» y sin importar el dinero que se gana. Y pone el ejemplo de un abogado que no ama lo que hace y al que le gustaría abrir una cafetería. «Esto va de entrar en acción, hacer algo para cumplir tus sueños y admitírselo a uno mismo».


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