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jueves, 17 de diciembre de 2015
viernes, 5 de diciembre de 2014
Cuatro consejos de inteligencia emocional en el trabajo.
Reaccionar ante situaciones de manera racional sin
caer presa de las emociones puede impulsar tu carrera.
Las personas son emocionales antes de ser racionales; la lógica hace que
las personas piensen y los sentimientos hacen que actúen, dice Bruce Clarke,
presidente de la empresa estadounidense de Recursos
Humanos, CAI. El directivo asegura que una inteligencia emocional fuerte es la
clave para tener éxito profesional.
La inteligencia emocional (IE), término acuñado
por el autor Daniel Goleman, define la capacidad de una persona de
controlar sus propias emociones para reaccionar ante los sentimientos de
otros y así manejar sus diferentes relaciones.
Es decir, es saber reaccionar ante diferentes situaciones de manera racional sin caer presa de los propios
sentimientos.
El ser humano es también conocido como el animal social por su necesidad
innata de relacionarse con otros individuos, y el mundo de los negocios no es
diferente. Según el experto en consultoría y desarrollo profesional Martyn
Newman, los trabajadores con una fuerte IE son muy valiosos para las empresas
porque generan fuertes relaciones con sus compañeros de trabajo, saben manejar
bien las situaciones estresantes y saben entender a sus colegas.
En su blog semana, Clarke asevera que un buen líder empresarial debe
tener una fuerte IE ya que eso le permite contratar a los candidatos más
eficaces para su compañía, manejar los problemas de crecimiento
de un negocio y enseñar más adecuadamente a sus equipos.
Saber manejar nuestros sentimientos tiene un efecto real en cómo nos
desempeñamos en el trabajo. Un estudio de 2011 en Reino Unido arrojó
que la preocupación debido a los altibajos económicos por los que pasa
Europa impulsó a los empleados a instalarse en un “modo de supervivencia” que
los hizo proteger a toda costa su trabajo, haciéndolos poco susceptibles al
cambio, debilitando su respuesta al estrés e incapaces de distinguir
oportunidades de negocios.
El informe, reportado por The Guardian, apunta que tener un pobre
manejo de las emociones en tiempos de alto estrés hace que las personas tiendan
a desestimar el trabajo de sus compañeros impulsando conductas como el mobbing.
Clarke ofrece estos cuatro consejos para equilibrar la inteligencia
emocional en el ámbito laboral.
Analízate a ti mismo
Conoce cuáles son tus emociones típicas y cómo respondes a diferentes
clases de situaciones emocionales. Sé honesto contigo mismo para saber cuáles
emociones son las que más afectan tu desempeño laboral (envidias profesionales,
reacciones al estrés, inseguridades) y trata de tomar responsabilidad por tus
actos.
No olvides que siempre puedes recurrir a ayuda psicológica profesional
si consideras que necesitas ayuda para entender tus reacciones.
Escucha, no oigas
Muchas veces le ponemos “silencio” a las cosas que no queremos o no nos
interesa escuchare, como un problema con un compañero, y las conversaciones se
quedan como ruido de fondo. Una persona con alta IE sabe enfocar su
atención a lo que los demás de verdad están diciendo, aunque no sea algo que le
agrade o interese particularmente.
Trata de enfocar tu mente a lo que los demás realmente están comunicando
y haz un resumen mental de lo que crees que te está diciendo y si lo necesitas,
puedes hacer preguntas para clarificar algún punto.
Te sorprendería lo que se puede aprender cuando guardas silencio y
realmente se presta atención, además profesionalmente te ayudará contar con
toda la información posible para tomar decisiones claras y efectivas.
Recuerda, tienes un lenguaje corporal
Los seres humanos siempre estamos comunicando con el cuerpo aunque
guarden silencio sus palabras.
Trata de observar si el lenguaje corporal de
las personas va de acuerdo con lo que están diciendo de forma oral. Observa las
expresiones faciales, los tonos de voz, los movimientos de los ojos, etcétera.
Es posible que una conversación laboral tome un tono completamente
distinto una vez que se toman en cuenta el lenguaje corporal.
Identifica que te causa estrés
Existen miles de factores que pueden hacer que una persona llegue a su
punto de quiebre y reaccione de cierta manera a una situación que no lo
requería. Por ejemplo, un problema en casa puede tensionarte lo suficiente para
que le grites a un compañero de trabajo.
Identifica qué es lo que te causa estrés, practica tu
capacidad para mantener la calma y prueba mecanismo de gestión de tensión como
meditación, pintura, ejercicio, etcétera.
El punto es saber manejar la frustración de manera sana pues una
persona con alta IE evita descargar su tensión con otras personas.
No olvides que lograr un buen manejo de las emociones no es algo que se
logre de un día para otro, es más bien un trabajo constante.
Para ti, ¿qué otras actitudes son señales de
una alta inteligencia emocional?
Tomado de: http://www.altonivel.com.mx/
Gracias
por llegar hasta acá, espero que esta información le haya sido útil y que la
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José G. Quintero E.
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jueves, 24 de julio de 2014
Diez temas para no hablar en el trabajo.
Hay
asuntos que es mejor no mencionar en el área laboral o por lo menos, no con
todos los compañeros de trabajo para evitar malos entendidos o percepciones
equivocadas.
El
experto financiero Onésimo Álvarez, uno de los blogueros más destacados y
leídos de España elaboró una lista de temas que es mejor mantener en reserva en
el trabajo, incluso si con quien se conversa hay afinidad.
Desde luego no se trata de no mostrar una posición respecto a algún tema o de reprimir una opinión sino, de una forma inteligente de cuidar la privacidad, finalmente hay personas más receptivas entre el círculo de amigos o familiares que pueden recibir más amablemente una crítica sobre algún asunto que compañeros en el trabajo.
Para Álvarez aunque es fácil que se “den amistades entre compañeros de trabajo y que se entre en temas de conversación que salen del ámbito laboral, también es sabido que traen peligros potenciales” que en cualquier momento pueden salir a luz cuando haya un inconveniente entre ellos, lo que hará difícil la situación.
También podría pasar que alguien que escuche sobre lo que usted habla se lo cuente a un superior y desemboque en la pérdida del empleo.
¡De esto mejor no hablar!
1. Información sobre el salario: sobre todo si es muy bajo.
2. Evite dar información sobre su historia médica: podrían utilizarla en su contra para renovarle el contrato o para no ascenderlo.
3. No haga protestas constantes sobre el trabajo y las condiciones del mismo.
4. Sobre sus compras personales: además de despertar envidias estará dando la impresión de estarse endeudando o de estar teniendo ganancias extras, esta última creencia puede afectarle de presentarse un recorte de personal.
5. No cuente detalles de sus relaciones íntimas: son de mal gusto.
6. Política y religión: temas bastante pasionales y en los que muy pocos logran convencer a la contraparte.
7. Problemas personales: a menos que la empresa tenga un área en gestión humana para atender esos casos, de lo contrario no.
8. No hable de sus perfiles, de blogs o de páginas sociales en la web: ahí está expuesta parte de la vida privada.
9. Comentarios racistas o fuera de lugar: además de ir en contravía de normas morales, puede tomarse como algo personal por algún compañero.
10. Borracheras y fines de semana desenfrenados: contar ese tipo de cosas puede revelar aspectos de su personalidad, como el que no es capaz de tener control de sí.
Desde luego no se trata de no mostrar una posición respecto a algún tema o de reprimir una opinión sino, de una forma inteligente de cuidar la privacidad, finalmente hay personas más receptivas entre el círculo de amigos o familiares que pueden recibir más amablemente una crítica sobre algún asunto que compañeros en el trabajo.
Para Álvarez aunque es fácil que se “den amistades entre compañeros de trabajo y que se entre en temas de conversación que salen del ámbito laboral, también es sabido que traen peligros potenciales” que en cualquier momento pueden salir a luz cuando haya un inconveniente entre ellos, lo que hará difícil la situación.
También podría pasar que alguien que escuche sobre lo que usted habla se lo cuente a un superior y desemboque en la pérdida del empleo.
¡De esto mejor no hablar!
1. Información sobre el salario: sobre todo si es muy bajo.
2. Evite dar información sobre su historia médica: podrían utilizarla en su contra para renovarle el contrato o para no ascenderlo.
3. No haga protestas constantes sobre el trabajo y las condiciones del mismo.
4. Sobre sus compras personales: además de despertar envidias estará dando la impresión de estarse endeudando o de estar teniendo ganancias extras, esta última creencia puede afectarle de presentarse un recorte de personal.
5. No cuente detalles de sus relaciones íntimas: son de mal gusto.
6. Política y religión: temas bastante pasionales y en los que muy pocos logran convencer a la contraparte.
7. Problemas personales: a menos que la empresa tenga un área en gestión humana para atender esos casos, de lo contrario no.
8. No hable de sus perfiles, de blogs o de páginas sociales en la web: ahí está expuesta parte de la vida privada.
9. Comentarios racistas o fuera de lugar: además de ir en contravía de normas morales, puede tomarse como algo personal por algún compañero.
10. Borracheras y fines de semana desenfrenados: contar ese tipo de cosas puede revelar aspectos de su personalidad, como el que no es capaz de tener control de sí.
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martes, 27 de mayo de 2014
9 Claves para Confrontar a las Personas Correctamente.
He visto que cuando de
confrontación se trata existen dos grupos de personas, las que se les hace
difícil (como yo) y las que se les hace sumamente fácil.
Sin importar en cual lado te
encuentres, es importante tomar en consideración los siguientes aspectos que
aprendí de John Maxwell en su libro “Desarrolle los Líderes que están Alrededor
de Usted”.
1- Confrontar rápido: Evitar la confrontación
empeora la situación y le quita al individuo la oportunidad de aprender.
Mientras más tardo, menos me gusta hacer lo que debo. Ésta ha sido la falla más
grande de mi parte hasta el momento. Cómo no me gusta confrontar, decido
esperar hasta el día siguiente, la semana siguiente… hasta que explota.
2- Separa
la Acción de la Persona: Desarrolle
el hábito de confrontar a la acción y no a la persona. A la persona se le
continúa animando y apoyando. Es muy diferente decirle a una persona que actuó
de una manera irresponsable en un momento específico que decirle que es un
irresponsable. De esta manera se comunica que el problema es algo ajeno a los
dos y que se puede atacar y corregir como equipo.
3- Confronta
sólo cuando la Persona pueda Cambiar: Si se confronta a alguien por algo que
no puede cambiar, sólo traerá frustración y dañara la relación líder-individuo.
4- Siempre
Brinda el Beneficio de la Duda: Tenemos que partir del punto que la persona tiene
buenos motivos. A veces olvidamos que la mayoría de las personas son buenas y
quieren dar lo mejor de sí. En el momento que internalizamos este concepto, la
confrontación se hace más fácil y productiva.
5- Sé
Específico: Si
no puedes ser específico en lo que necesitas confrontar, probablemente el
equivocado seas tú. Ser específico ayuda a la persona a enfocarse en qué tiene
que hacer para mejorar. Por ejemplo, comentarle a una persona que su
presentación estuvo deficiente no es suficientemente específico. Por el
contrario, si se le dice que a su presentación le faltaron los datos del
crecimiento de las ventas por región y los resultados del estudio de mercado,
lo hace más específico.
6- Evita
las palabras “Siempre” y “Nunca”: Las palabras “siempre” o “nunca”
son absolutas y rara vez se aplican a la realidad. Estas palabras llevan la
falla al extremo y causan reacción inmediata por parte del individuo. Cuando
hay una falla repetitiva, es mucho mejor ser específico tanto en la falla cómo
en la cantidad de veces que se ha repetido antes de utilizar las palabras
“siempre” o “nunca”.
7- Dile
a la persona cómo te sientes: Sin caer en la manipulación, es importante
comunicar cómo uno se siente respecto a lo sucedido. Si uno se siente
irrespetado, manipulado, dolido, traicionado, etc. uno debe comunicar el
sentimiento. Es importante para la persona entender las consecuencias de su
acción.
8- Dale
a la Persona un Plan de Acción para Corregir el Problema: No hay nada mejor que al
momento de detectar un problema colaborar con la solución del mismo. Muchas
veces dejamos a la persona sola para que resuelva un problema que no tiene la
capacidad de resolver. Es esos casos, el líder debe invertirse en la persona y
trabajar en el plan de acción para enseñarle por medio del ejemplo como salir
del problema.
9- Ratifica
al Individuo como Persona y Amigo: La confrontación se hace como un
sándwich, primero el pan (suave), luego la carne (confrontación) y luego el pan
(ratificar a la persona). Siempre después de confrontar se debe resaltar las
fortalezas y virtudes del individuo y comunicar por qué es clave para la
organización.
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miércoles, 16 de abril de 2014
3 situaciones difíciles con empleados.
Dar
una retroalimentación negativa a alguien de tu equipo nunca es fácil. Estos tip´s
te ayudarán a hacerlo más efectivamente.
Todo líder de negocio se enfrenta a situaciones
difíciles en las que deben dar retroalimentación negativa a los empleados. En
esos momentos es complejo saber qué decir, por lo que es fácil ‘meter la pata’,
dice Joseph Folkman, consultor y autor de The Power of Feedback (El poder de la
retroalimentación).
Te
compartimos una guía básica para manejar efectivamente tres situaciones
desagradables.
Escenario
1: Un empleado quiere un ascenso pero no está preparado.
Con cualquier empleado que esté buscando avanzar, debes posicionarte como un coach que intenta ayudarlo a encontrar el éxito. “Si eres visto como el obstáculo para que esta persona sea promovida, entonces no será una buena discusión”, dice Folkman.
“Empieza
la discusión con preguntas”, aconseja. Pregúntale: ¿Por qué sientes que ya
estás listo para conseguir un ascenso? ¿Qué te ayudará a conseguir en el largo
plazo? ¿Cuáles son tus prioridades profesionales en la actualidad? Tu meta debe
ser entender de dónde viene la persona y dónde espera llegar para que puedas
apoyarlo a construir el puente.
Muchas
veces, los empleados dan por hecho ciertas habilidades que no están enlistadas
en la descripción del cargo, como la capacidad de tomar la iniciativa, actuar
como mentor para otros o pensar estratégicamente en el futuro. Ayúdalos a
crecer clarificándoles cuáles son esas habilidades y dándoles sugerencias
específicas sobre cómo pueden demostrarlas. “Enfócate en lo que pueden hacer
para mejorar”, recomienda Folkman. “Deja que sea una discusión”.
Escenario
2: Un empleado es buen trabajador pero choca con el equipo.
Los temas interpersonales son sensibles, por lo que debes escuchar la perspectiva del empleado. Para hacerlo, recuerda una situación en específico y pregúntale qué pretendía comunicar o conseguir. “Muy pocas veces hablo con gente que tenía intenciones negativas”, dice Folkman. “Normalmente, o no reconocen cómo su comportamiento afecta a los demás o no saben cómo actuar de otra manera”.
Para
ayudarles a ganar consciencia haz preguntas como: ¿Notaste cómo reaccionaron
tus compañeros cuando dijiste eso? ¿Por qué crees que respondieron así? “Si
puedes ayudarlos a ver las pistas y a entenderlas, entonces podrán ajustar su
comportamiento”, afirma Folkman.
Una
vez que reconozcan los asuntos, ayúdalos a generar ideas sobre cómo podrían
comportarse diferente. Motívalos a experimentar reemplazando un comportamiento
negativo por uno positivo, como escribir en lugar de interrumpir. Discute los
resultados con ellos después del cambio. Idealmente, empezarían a ver que son más
exitosos cuando trabajan en sincronía con el grupo.
Escenario
3: Un empleado inició fuerte pero ya no crece o mejora.
Muchos empleados que dejan de crecer es porque ya no se sienten retados. “En un nuevo trabajo, la pasión y energía son altas, pero la competencia es baja”, dice Folkman. “Los empleados nuevos prácticamente no saben lo que hacen”. Es esta sensación de novedad la que los fuerza a aprender y crecer rápidamente, creando un sentido de satisfacción. Con el tiempo, la pasión se desvanece conforme la competencia crece, lo que lleva a la gente a perder la motivación.
Para
ayudar a un empleado a recuperar el momentum, crea un nuevo problema a
resolver. “Si pones a las personas en una posición o tarea en la que no han
estado antes, verás cómo el ciclo de trabajo empieza de nuevo”, afirma Folkman.
Cuando sea posible, alinea los retos con las metas profesionales del empleado, como una
oportunidad de aprender el desarrollo del negocio a alguien que recién inició
labores.
No
importa en qué estén trabajando, puedes ayudarles a potenciar su motivación al
mostrarles el impacto que tiene su trabajo. Si ven cómo su trabajo beneficia a
otros y cómo mejorando su performance cambia el resultado, es más probable que
trabajen duro, aun cuando la novedad se desvanezca.
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sábado, 29 de marzo de 2014
Aprende a reclamar y mejora tus relaciones públicas.
Las relaciones
interpersonales siempre tendrán altibajos, pero, ¿cómo confrontas los
conflictos antes de caer en el resentimiento? ¡Deja de guardar silencio!
Las relaciones
interpersonales, tanto en el entorno laboral como en el personal, se sostienen en una
base de confianza y compromiso. La creación, fortaleza, debilidad y pérdida de un vínculo, dependerá
de nuestra habilidad para respetar los acuerdos que nos unen
con los demás y de nuestra capacidad para sobrellevar de manera efectiva los
conflictos y/o diferencias.
En mi experiencia como coach, he visto
surgir muchos conflictos a partir de que se rompen algunas promesas; se generan
expectativas distintas entre ambas partes y no se emiten los reclamos necesarios para solucionarlos.
Aunque parece fácil,
hacer un reclamo puede llegar a ser muy complicado.
Es por eso que muchas personas optan
por guardar silencio – lo que genera un estado de
resentimiento o resignación – o bien, por quejarse y recriminar constantemente.
Cuando recriminamos, culpamos al otro, lo acusamos y juzgamos, pero no estamos
resolviendo nada. Lo único que logramos es generar desconfianza y que la otra
persona actúe a la defensiva.
Ya sea que decidamos callar o
recriminar, es posible que nos estemos contando diversas historias para
justificarnos o para evadir la conversación del reclamo. Por ejemplo:
• “Muestro que soy débil y vulnerable”
• “Me van a rechazar”
• “Voy a molestar”
• “¿Quién soy yo para pedirle esto a...?”
• “Me van a decir que no”
• “Seguramente no soy importante para la otra persona"
• “Soy víctima de una injusticia”
• “Me van a rechazar”
• “Voy a molestar”
• “¿Quién soy yo para pedirle esto a...?”
• “Me van a decir que no”
• “Seguramente no soy importante para la otra persona"
• “Soy víctima de una injusticia”
Ahora reflexiona y encuentra tus
propias respuestas: Cuando alguien no cumple con un acuerdo o no lleva a cabo
lo que le pediste... ¿Qué pensamientos vienen a tu mente? ¿Qué te impide hablar
y ser claro para expresarle tu inconformidad? ¿Qué tantas expectativas tienes
en los demás? ¿Cómo se ve impactada la relación? ¿Qué posibilidades se cierran
a partir de tus quejas y resentimientos?
Cuándo reclamamos nos hacemos cargo del
conflicto, estamos abiertos a escuchar las razones del otro y a generar nuevos
acuerdos que nos regresen a un estado sano y transparente en la relación. El
reclamo sirve para cerrar conversaciones pendientes y abrir nuevas
posibilidades para que las cosas sean mejores en un futuro y brinda la
oportunidad de reparar los daños. Nada bueno surge cuando estamos resentidos,
resignados o quejándonos.
Rafael Echeverria, autor del libro Ontología del Lenguaje, propone una estructura interesante para hacer un
reclamo.
A continuación un ejercicio que puede ayudarte a diseñar el tuyo y descubrir cómo cambian tus
relaciones:
1. Tengo que hacerte un reclamo
2. Tú me prometiste o habíamos acordado___________________
3. No cumpliste con lo prometido
4. Me vi afectado de la siguiente manera: ____________________
5. Eres responsable de dichos perjuicios
6. Como forma de asumir tu responsabilidad, te pido que_________
7. Nuestro aprendizaje para futuras ocasiones es_______________
2. Tú me prometiste o habíamos acordado___________________
3. No cumpliste con lo prometido
4. Me vi afectado de la siguiente manera: ____________________
5. Eres responsable de dichos perjuicios
6. Como forma de asumir tu responsabilidad, te pido que_________
7. Nuestro aprendizaje para futuras ocasiones es_______________
Haz tus
peticiones con la mayor claridad posible, no asumiendo que la otra persona está
conforme con lo que expresas. Verifica que ambos entienden lo mismo. Cuida
también que el reclamo se lleve a cabo con la persona indicada, en un buen
momento (cuando los ánimos de ambas partes lo permitan) y de forma respetuosa.
Es posible que durante la conversación,
te des cuenta de que la otra persona tenía otra idea y/o expectativas sobre el
acuerdo y en dado caso se trataría de un malentendido, por lo tanto el reclamo pierde validez.
Otra posibilidad es que la persona
acepte que no cumplió con el acuerdo pero no esté dispuesto a llevar a cabo lo
que le pides y comprometerse de nuevo contigo. En cualquiera de los casos, lo
importante es que tú te hiciste cargo de la situación y a partir de ahí puedes tomar mejores decisiones.
Ante una diferencia o conflicto, es
necesario estar consciente de que tanto los demás como nosotros podemos fallar,
decepcionar e incumplir y que no necesariamente lo hacemos con la intención de
dañar a la otra persona.
Sin darnos cuenta, en ocasiones
actuamos desde nuestras precariedades e incompetencias. En nuestras manos
esta tomar acción al respecto, enfrentarlo de una manera sana y constructiva
para evitar caer en resentimientos o quejas improductivas; salvar nuestras
relaciones y si aun así no es posible mantener la relación, aprender a perdonar y dejar ir.
¿Aclaras tus
inconformidades para llevar una vida con claridad? ¿Cuál es tu técnica para
resolver y no hacer más grandes los conflictos?
Tomado de: http://www.altonivel.com.mx/41351-aprende-a-reclamar-y-mejora-tus-relaciones-publicas.html
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