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martes, 2 de septiembre de 2014

Diez Formas Para Hacer que tu Equipo sea Menos Productivo.



La mayoría de los gerentes se preocupan por si sus empleados son todo lo productivos que podrían ser.

Paradójicamente -a veces- el trabajador más tóxico puede llegar a ser el propio gerente, el cual sin darse cuenta puede estar distrayendo, entreteniendo o haciendo perder tiempo a sus propios empleados, bien sea inconscientemente o por aplicar políticas de empresa que ya quedaron desfasadas.

Aquí, las 10 formas en que los gerentes pueden mermar tanto la productividad de sus empleados como la suya.

1. No delegar responsabilidades o autoridad a los empleados

A menudo, muchos empleados se acaban convirtiendo en ayudantes del gerente, en lugar de tener verdadera autoridad, competencia y responsabilidad. En algunas empresas, muchos proyectos no avanzan al requerir el constante visto bueno del más mínimo detalle por parte del gerente.

De esta forma, los trabajadores más creativos sienten que están perdiendo el tiempo. El tipo de empleado que necesita una empresa es aquel cuya libertad le permite trabajar y crear, siendo el responsable tanto de su éxito como reconocedor de sus fracasos.

Un gerente nunca sabrá cómo de competente es un trabajador hasta que éste no tenga la capacidad y autoridad como para trabajar por sí mismo, y en muchas ocasiones, parte del freno de los avances son causados por la propia gerencia.

2. Crear un clima de miedo, ansiedad y control en la empresa

Con los controles rígidos y el miedo se consigue que nadie se pase de la raya, pero también se consigue que los empleados no traigan nuevas ideas por temor a ser humillados o atacados.

Tampoco serán honestos a la hora de presentar algunos problemas que están surgiendo en un proyecto o en la empresa en general. Y es que muchos gerentes tienden a confundir la seriedad en el trabajo con ser una persona seria y con mal humor, según consignó negocios1000.com.

Nunca está de más recordar que un líder no tiene súbditos, sino seguidores. No es temido, sino respetado, que es muy distinto. Recordar que los trabajadores pasarán la mayor parte de su tiempo en la empresa, por lo que hay que tener un ambiente amable, cortés y de libertad creativa, nunca un ambiente cortante.

3. Perder tiempo con reuniones innecesarias

Muchas empresas creen que es bueno comunicarse con sus empleados para hacer un seguimiento de sus objetivos y los problemas con los que se van encontrando, por lo que ahora ponen un día a la semana para hacer una reunión.

En diferentes encuestas de clima de laboral, resultó que el 80% de los empleados piensan que estas reuniones semanales son totalmente improductivas pero muchos gerentes estudian detenidamente cuándo es el mejor día de la semana para hacer una reunión semanal.

La conclusión es que ningún día fijo de la semana es el adecuado, debido a que las reuniones no se deben hacer por defecto, sino por necesidad, lo cual significa que quizás algunas semanas se precisen incluso 3 reuniones, y en un mes sólo se necesite una.

4. Romper continuamente la concentración de tus trabajadores

Muchos gerentes se olvidan de que vivimos en una era tecnológica, y que los correos electrónicos están para algo. Si usamos el correo electrónico, el trabajador lo verá cuando acabe con lo que está haciendo, lo leerá cuando pueda y de esta forma realmente subirá al despacho cuando haya terminado.

En cierto modo, parte de las horas de las largas e improductivas jornadas laborales, son debidas a esas conversaciones improvisadas en los puestos de trabajo, las cuales, en un alto porcentaje, no se producen entre compañeros, sino entre gerente-empleado. Irónicamente, el control de la productividad, en ocasiones es muy improductivo en la empresa.

5. No preguntar a los trabajadores lo que necesitan para hacer mejor su trabajo

La empresa pone los medios a sus trabajadores para que éstos realicen su trabajo. ¿Pero alguna vez la empresa le ha preguntado a sus trabajadores (supuestos profesionales en aquello que hacen) qué necesitan para hacer su trabajo más eficientemente?

Muchos empleados no hablan por sí solos. Si piensan que les vendría bien un nuevo software que ellos conocen nunca lo dirán a menos que se le pregunte. En otras ocasiones, un trabajador puede estar trabajando con un ordenador demasiado lento, y tampoco te lo dirá por el miedo a que pienses es un desconsiderado por insinuar un gasto extra en la empresa, cambiando ese ordenador en el que han trabajado más de 10 profesionales a lo largo de 12 años y ninguno se quejó.

6. Atacar a la parte más productiva de la empresa: los comerciales

Muchas empresas jamás llegaron a entender este punto. Probablemente los cimientos y motor de una empresa sean sus vendedores, pues si no se vende, de nada sirve el gerente, las máquinas, los empleados o la empresa.

Sin embargo, el departamento comercial es lo menos valorado de una empresa, donde no se les ponen primas por ventas y en ocasiones se les racanea en comisiones. En otras ocasiones, la política de comisiones para comerciales no existe en las empresas. “Un comercial sin comisiones es como un jardín sin flores o un cielo sin estrellas”.

7. No trasmitir expectativas claras y objetivos concretos

A veces, lo peor que podemos hacer es no hacer nada. Si los empleados trabajan sin saber a dónde quieren llegar, no sabrán si les falta mucho o poco. Tampoco sabrán si están haciendo un buen trabajo o no. En pocas palabras, no están motivados para alcanzar un objetivo.

8. No formar a los empleados

Todo parece indicar que aquellas empresas que más han invertido en la formación de sus trabajadores, han conseguido un mayor desempeño en la productividad del negocio en todos los aspectos, informó negocios1000.com.

Empleados más formados y preparados se convierten en mejores profesionales. Si la empresa tiene mejores profesionales, lógicamente será más competitiva en el mercado.

Algunas empresas siguen viendo la formación como un gasto prescindible, y realmente es una de las mejores inversiones que una empresa puede hacer, siempre y cuando los trabajadores la elijan libre y voluntariamente.

9. No permitir el teletrabajo cuando un puesto lo permite.

No vamos a entrar en el debate sobre si el Teletrabajo es aconsejable o no en la empresa, pues encontraríamos datos en ambos sentido. Recordemos que mientras Marissa Mayer lo ha prohibido en Yahoo, otros estudios señalan que los empleados que trabajan desde casa son más productivos.

Nada impide que en un momento dado, durante 15, 30 días o 3 meses, debido a diferentes circunstancias, algunos trabajadores puedan trabajar desde su casa, siempre que su función no requiera presencia física en la empresa.

Sabiéndolo hacer, incluso puede suponer un ahorro en la empresa. En ocasiones, el teletrabajo no se lleva a cabo porque las empresas no se fían de sus trabajadores.

Para comenzar, si yo no confío un trabajador y siento que debo estar vigilándolo de cerca para que realice su trabajo, sencillamente, a esta persona no le daría ni teletrabajo ni trabajo, sino “telepuerta”.

10. El mal trato de la enfermedad en el trabajo

Una empresa debería tener una clara política sobre este asunto, y en muchas ocasiones se tiene, pero está mal empleada.

Ninguna empresa quiere tener de 1 a 5 bajas en una semana, y por tanto, cuando una persona está comenzando, por ejemplo, con una gripe, se la suele tener hasta que alcanza décimas de fiebre.

Es entonces cuando se le permite ir a su casa, pero esa persona probablemente ya ha contagiado a la mayoría de empleados por no enviarle a casa un poco antes.

La gripe está entre una de las causas que más días improductivos genera en una empresa a lo largo del año, junto con las bajas por depresión. Cuanto este virus entra, hay que cortarlo rápidamente activando una especie de protocolo de emergencia para evitar males mayores.

Algunas empresas se empeñan en tener un trabajador enfermo en la empresa, cuando únicamente necesitaría un par de días de reposo para volver con “las pilas cargadas”. De lo contrario, tienes a una persona “presentista”, que es peor que “absentista” aumentando incluso el riesgo de accidente laboral. En cualquier caso, es una persona que no está al 100%, y por tanto, es improductiva.

Otras empresas exigen el justificado médico cuando una persona falta un día porque no se sentía bien. A veces un trabajador sólo necesita tomarse una infusión caliente, un acetaminofen y dormir 24 horas seguidas.

Si lo obligamos a ir al médico para traer un justificado le estamos estropeando el día de su recuperación, además de que en ciertas fechas puedes entrar a un consultorio médico con un resfriado y agotamiento físico y salir con la gripe A o cualquier otro virus que circule por allí.

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jueves, 15 de mayo de 2014

El Endomarketing: el arte de comprometer y conquistar al cliente interno




La motivación de los trabajadores: muchas veces olvidada pero con beneficios más que probados. El endomarketing  (o marketing interno) constituye un proceso de gestión orientado a vender la empresa a sus propios trabajadores con el objetivo de comprometerlos, de incrementar su lealtad y de aumentar su rendimiento.

Numerosas son las empresas que dedican un elevado volumen de recursos en captar, retener y fidelizar a los clientes… pero que descuidan por completo a sus propios trabajadores. Sin embargo, la realidad es que un empleado descontento cuyas necesidades no estén cubiertas por la empresa es imposible que proporcione al cliente esa experiencia única que queremos. En otras palabras, “trata a tus empleados como quieras que traten ellos a tus clientes“.

Los potenciales beneficios del endomarketing.

Una estrategia de marketing interno bien diseñada e implementada  conseguirá incrementar el grado de compromiso y lealtad que los trabajadores tienen con la empresa al considerar que sus sugerencias son escuchadas y sus necesidades tenidas en cuenta.

También se experimenta un incremento en la motivación de los empleados. El equipo de la empresa estará implicado, será colaborativo y mucho más propenso a proponer ideas y mejoras.

El endomarketing consigue generar un clima organizacional sano, en el que los trabajadores se sienten a gusto y cómodos.

Gracias al endomarketing disminuye la rotación de los trabajadores debido al aumento de la satisfacción y del compromiso que tienen con la organización.

Asimismo  mejora la salud mental del propio trabajador y su calidad de vida lo que, a la larga, conseguirá que se reduzca el número de bajas en la empresa y su duración.

En definitiva: aumenta la productividad de los trabajadores que realizarán sus labores de un modo mucho más eficiente con la consecuente reducción en los costes y el aumento tanto de las ventas como de los beneficios.

¿Cómo implemento mi plan de endomarketing?

La implementación de un plan de marketing interno debe adaptarse a las características de cada empresa y al sector y contexto en los que se mueve. Por lo general, se trabajará por etapas.

En primer lugar, se analizarán los elementos externos que afectan a la organización tales como el entorno, el funcionamiento de otras empresas del sector etcétera.

La segunda fase del plan de endomarketing se centra en el análisis interno de la propia empresa. En esta etapa nos centraremos en identificar las necesidades insatisfechas de los empleados, sus expectativas, motivaciones etcétera.

Superado el punto anterior se diseñarán e implementarán planes orientados a satisfacer las necesidades individuales de cada empleado. Se trabajará por optimizar la comunicación entre la empresa y los empleados: intranet, newsletter interna etcétera.

Se deberá trabajar el branding interno para generar en nuestro cliente interno compromiso, reconocimiento de marca y sensación de pertenencia a la empresa.
La última fase consiste en la supervisión y el control del plan de endomarketing implementado en la etapa anterior analizando sus resultados y determinando qué está funcionando bien, qué no lo está haciendo y la propuesta de mejoras.

En definitiva, el endomarketing es una política de Recursos Humanos orientada a lograr el compromiso y la motivación de los trabajadores con el propósito de mejorar su rendimiento y la calidad del servicio que prestan a nuestros clientes.

Artículo escrito por: Eduardo Martinez Fustero

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martes, 4 de febrero de 2014

¿Jefe o amigo de tus empleados?



Diversas encuestas apuntan a que cuando una persona abandona una empresa sin tener otra oferta de empleo, no lo hace por las condiciones generales de la empresa, ni por tedio en su actividad, sino por una mala relación o falta de empatía con su jefe directo.

Esto provoca que las empresas pierdan grandes cantidades de dinero al no ser capaces de retener a sus talentos anteponiendo la relación personal o la poca voluntad de empatía.

Esto es un error de ambos lados, pero si eres un emprendedor y diriges tu negocio, parte de tus obligaciones es no ahuyentar a tus empleados.

Si bien cada persona debe desarrollar su estilo de liderazgo y este va de acuerdo a su personalidad, es posible que en el intento de tener una relación cercana con tu equipo la línea entre jefe y amigo se difumine, si no tienes cuidado con esto podría repercutir negativamente en el ambiente laboral.

Aquí algunas consideraciones a tomar en cuenta para que la división sea clara:

No mezclar lo personal con el negocio: aunque es importante trabar relaciones amistosas, es importante que establezcas objetivos claros para la empresa, por escrito y junto con tu colaborador para que si hay una evaluación, se realice de forma objetiva y transparente.

Cuando se trata de resolver una diferencia entre empleados, es importante que aunque haya una relación de amistad con alguno de ellos, debes tratar la situación objetivamente aunque esto afecte a alguna de las partes; la clave está en plantearlo de manera franca, y buscar soluciones en conjunto.

Establece límites: esto no significa que no entables lazos de amistad a largo plazo con tus colaboradores, sino que deben tener ciertos límites en el ámbito laboral.

El límite de la amistad en el trabajo se da cuando de alguna de las partes surge un abuso de la misma, intentando sacar ventajas personales o descuidando sus responsabilidades.

Si esto sucede deberás tener una charla en el ambiente de trabajo para poner en claro las responsabilidades y límites de su relación de amistad.


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viernes, 24 de enero de 2014

¿Eres feliz en el trabajo?


Cada empleo tiene sus exigencias, beneficios y desventajas, pero una cosa es segura: todos los trabajadores dicen que quieren ser felices en su actividad profesional. La pregunta es ¿qué tipo de decisiones estás practicando para lograr esa meta? Debes cuestionarte si eres de las personas que todo el día habla de lo pésima que es su empresa, o intentas buscar el lado positivo a lo que haces y dónde te desempeñas.

En la respuesta a esta pregunta es posible percibir cómo es la relación con tu actual empleo. Generalmente "culpamos a las circunstancias del nivel (de felicidad) en el trabajo, pero hay que dejar de vivir en automático y ser responsable de nuestro bienestar. "El estrés, por ejemplo, nos alerta del riesgo y hace que saques fuerza de la dificultad para seguir adelante", expresa Santiago Vázquez, Director de Personas en R Cable, compañía de cable (telefonía, celular, Internet y televisión) con sede en Galicia.

El coach ejecutivo comenta que el trabajo ha tenido, ancestralmente, una connotación negativa; se ve como una "maldición", en vez de un lugar donde se puede estar bien.

Sin embargo, el modelo de gestión en las empresas está cambiando hacia la búsqueda de empleados más satisfechos si se quieren buenos resultados y lealtad a la empresa, es indispensable tener colaboradores felices.

"No nos atrevíamos a utilizar el término de felicidad en el trabajo, por considerar que no encajaba", apunta el experto. Señala que ser feliz, laboralmente hablando, "es utilizar tus fortalezas para algo que se tiene identificado" y el trabajo es un lugar óptimo para desarrollar esas capacidades.

El hecho de que a las empresas les "cueste" desarrollar este concepto a nivel interno no es ‘casual'. El especialista explica que las organizaciones están saliendo de un modelo donde el trabajo manual predominaba. En este esquema operaban los managers (directores) estilo capataz, enfocados a dar indicaciones de lo que se debe hacer, con un sistema de mando-control.

En la época actual (la del conocimiento), ser un jefe controlador que se basa en exigir ya no funciona, ya que la gente se bloquea en este modelo.

En este sentido, el director pone un ejemplo: "¿qué pasa si hay una situación crítica en la empresa? Si grito y doy órdenes la gente no responde bien". Es distinto si se utilizan palabras, como "tenemos que sacar esto adelante, estamos juntos", éste segundo planteamiento dará resultados diferentes; es un liderazgo más efectivo. 

El reto, a nivel corporativo, es olvidarse del método anterior, añade Vázquez, sociólogo y licenciado en Ciencias Económicas y Políticas por la Complutense de Madrid.

Según el estudio ‘Human Age: Talento (R) evolucionando el Mundo en México y Centroamérica', elaborado por Manpower, cada vez hay más candidatos en el mercado, pero esa cantidad no es equivalente al incremento de talento disponible. Si la lucha se enfoca en tener a los mejores elementos en la organización las empresas deben enfocarse a otros aspectos, como motivar, expresa Vázquez.

Las firmas que quieren tener empleados comprometidos y talentosos no tienen otro camino, deben mejorar sus condiciones laborales. A decir de Vázquez, uno de los primeros pasos es enrolar a todas las áreas y colaboradores en el tema de clima laboral. "Donde hay ser humano hay comportamiento y tienes que actuar en consecuencia". La imagen de la empresa donde sus empleados son "autómatas que se reprograman" está descartada, es imposible quedarse en el modelo de "yo mando", refiere Santiago Vázquez.

Orientarse, como organización, a la felicidad es rentable y tiene un impacto en las personas, los resultados financieros y la satisfacción del cliente, comenta el coach ejecutivo. Un estudio realizado por el Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School encontró que en las empresas con prácticas para conciliar la vida personal con el trabajo, la productividad del empleado aumenta un 21% y el ausentismo se reduce un 20%.

Para llegar a ese nivel de organización es necesaria la aportación de ambas partes. Por un lado, explica Vázquez, las compañías deben cambiar su visión, no se puede seguir con el modelo "elegir entre personas o resultados", hay que orientarse a otros temas, cómo ¿qué le interesa al empleado, cuál es su necesidad, cómo incentivarlo? , y a partir de eso generar acciones que aumenten su compromiso.

"Sin importar el tamaño de la empresa, el objetivo es conseguir que las personas desarrollen el sentido de pertenencia. Hay herramientas que facilitan (ese objetivo) como vincular la parte retributiva a la aportación de las personas; esto es, el ganar- ganar, que el empleado vea que si a la empresa le va bien, eso se traducirá en beneficio para el trabajador", mencionó Vázquez en entrevista con CNNExpansión.

Para llegar a ese modelo de trabajo, dice, el estilo de liderazgo cuenta y la compañía debe empezar por "predicar con el ejemplo"; los empleados se fijarán si la organización (sus directivos) responde a sus principios con coherencia. El compromiso puede ganarse a través de otras herramientas, como promociones, propiciar un mejor balance entre trabajo y vida personal e, incluso, saber gestionar los momentos delicados en conjunto con el empleado.

Aunque cada vez hay más evidencia que nos lleva a observar que la rotación guarda relación con un clima laboral malo y "enrarecido", todavía hay muchas empresas a las que les cuesta involucrarse en el tema de mejorar la calidad de vida en la empresa. Esto se debe a "la inercia, cuesta mucho desaprender, si llevas décadas con modelos de éxito orientados al control y al mando dar el paso a una nueva manera de hacer las cosas genera resistencia", explica Vázquez.

Diferenciarse en el mercado laboral como el que más paga, agrega, no es garantía de que se trata de un buen lugar de trabajo. El compromiso es algo "que no se puede comprar", se gana con acciones que deben realizarse a nivel interno.

Los empleados por su parte, deben esforzarse por identificar cómo contribuir con la empresa, a partir de la identificación de sus fortalezas; de saber por qué les gusta estar ahí. Si una persona pasa todo el día buscando aquello aquella cosa que no le gusta de su trabajo, la va a encontrar, aún cuando los estudios confirman que las circunstancias pesan sólo un 10% sobre la felicidad de la persona. Lo que importa es estar seguro que ese trabajo es el lugar donde la persona quiere y puede desarrollarse, puntualiza el director de R Cable. 

Públicado por
 
http://www.cnnexpansion.com

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jueves, 9 de enero de 2014

Las 7 etapas en la transición del desempleado


Ser constante en la búsqueda de empleo y mantener una rutina mientras permanecemos desempleados son sin duda acciones muy positivas. Tanto psicológica como fisiológicamente, mantener unos horarios parecidos a los que teníamos cuando trabajábamos hace que no sea tan drástico el cambio y nuestro cuerpo lo lleve mejor.

En mi opinión y la de muchos expertos, es recomendable que cuando se pierde el empleo se descanse unos días. La cabeza necesita entender qué ha sucedido y en muchas ocasiones no lo asumirá del todo hasta pasados unos meses de la pérdida de empleo. Pero lo importante en los primeros días es descansar para tener la mente clara.

El error que comete la mayoría de personas es comenzar al día siguiente a buscar empleo y a enviar su CV a todas partes, cuando ni siquiera se ha parado a actualizar el mismo y cuidar los detalles necesarios. En la búsqueda de empleo no se debe “ir como pollo sin cabeza“, sobre todo si se desea tener resultados. Tampoco es aconsejable llamar los primeros días a todos nuestros contactos, pues debes elaborar cuidadosamente la información que les darás y tener controladas tus emociones para no parecer deprimido, pasota, etc.

Puede que no le veas el sentido, pero es mucho mejor recuperar fuerzas unos días, hablar del despido con familiares cercanos, pensar qué recursos se tienen y analizar la nueva situación. Se pueden decidir o planificar formas de ahorro para ser previsores y también valorar si es un buen momento para plantearse qué quieres hacer con tu vida. 

Una vez se ha decidido seguir buscando el mismo puesto u otro distinto, se debe planificar la búsqueda de empleo, pero como mencionaba al principio es importante mantener una rutina que deberás transmitir a todas aquellas personas con las que vivas para no terminar sufriendo el “castigo del bueno” estando desempleado.

Si es posible, no deberías cambiar el horario que tenías de sueño y comidas en tu anterior trabajo, ni el lugar donde vives (si económicamente no estás tirando el dinero, claro). El motivo es que estás pasando por un período de transición en tu vida, un cambio que afecta a tu día a día, a la rutina que estabas viviendo.

En las transiciones como un cambio de empleo, divorcios, etc. lo más importante es el tipo de cambio, que en el caso de perder el empleo es negativo pues se asocia a una pérdida, incluso cuando ha sido uno mismo quién decide irse existe cierta sensación de haber perdido. El problema, es el estado de ánimo asociado a estos cambios, que comienza a un nivel en ocasiones superior a lo normal (si por ejemplo te hacían la vida imposible, no te pagaban hacía meses pero para tener derecho al subsidio por desempleo debías seguir ahí, etc.), puede terminar alcanzando niveles mínimos que si no se controlan podrían degenerar en depresión.

Hay 7 etapas en toda transición y es importante que sepas cuáles son, que son normales y que podrás superarlas.

1. No se está enfocado. Esto quiere decir que no ponemos foco (atención) en lo importante para superar un cambio, que es: analizar los causantes (fui yo o la empresa), analizar las emociones (me siento triste o alegre), analizar los pensamientos (son positivos o negativos)… 

Puede parecer una tontería, pero hay personas que por no centrarse en cada uno de estos aspectos, pasan semanas o meses sin aceptar la emoción, la causa, etc. y decidir asumirla o aceptarla para poder avanzar.

2. Negación u ocultación de emociones. Muchas veces para no herir a los que tenemos cerca no lloramos la pérdida o el cambio. Es necesario liberar emociones y hablar de ellas para valorar también si van en aumento o son normales. Por ejemplo, hay personas que se sienten culpables por sentirse aliviadas y esconden ese sentimiento que es normal, sobre todo si se ha pasado peor en los meses antes del despido que el propio día del despido. Otros sin embargo se sienten muy mal, pero fingen que no pasa nada y ocultan sus verdaderas emociones. El modo más rápido de superar esta fase es expresar que se siente y aceptarlo como algo normal pensando siempre que debemos seguir adelante.

3. El pozo. En esta etapa se tienen pensamientos y momentos “no puedo más“. Lo importante es saber que no estás solo y muchos han pasado por algo parecido a lo que estás viviendo. Esta etapa se supera si se hacen ejercicios de autoconocimiento, pues dan perspectiva y muestran lo valioso que eres y que por estar en un pozo podemos no verlo.

4. Aceptación y despedida. Se asume todo lo ocurrido y se despide mentalmente la vida pasada, pensando y centrándose en la búsqueda de una mejora.

5. Tengo opciones. Si se ha pensado en la situación y aceptado, se está preparado para actuar. Con la información obtenida del autoconocimiento se comienzan a realizar planes y se organiza la estrategia para conseguir el nuevo empleo pues se está convencido de seguir adelante y de que es posible mejorar.

6. ¿Por qué? En esta etapa hay altibajos emocionales, pueden provocarse al no encontrar ofertas, al ser descartado, al no superar entrevistas, etc. Se necesita entender la situación y encontrar sentido y un significado a las cosas. Muchas veces hasta que no han pasado años, no te das cuenta que hubo trabajos que no debían salir pues de haberlos conseguido no estarías en ese trabajo mejor. Como dijo Steve Jobs: “no se pueden unir los puntos mirando hacia delante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás“.

7. Realización. Es la última etapa de la transición, supone un cierre del proceso y el comienzo de la nueva vida. Ya sea por conseguir el trabajo que se buscaba o por crear tu empresa la transición ha llegado a su fin y se continúa con normalidad la vida.

Hay personas que tienen la suerte de ir cambiando de un empleo a otro, pero para todos aquellos que se han visto o se encuentran en la situación del desempleo estas fases pueden ser fácilmente reconocibles.

Algunas personas pueden tener “recaídas” en las fases ya superadas, esto es normal y hay que centrarse en que se va avanzando. Puede ocurrir sobre todo al ser descartados en un proceso de selección, etc.

No importa el tiempo que lleves desempleado, analiza en qué fase te encuentras y trata de seguir adelante.


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