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miércoles, 8 de octubre de 2014

Cómo aguantar con estilo las malas críticas del jefe.




Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. La capacidad de aguantar las críticas y de aprender de ellas fomenta la creatividad y la comunicación. Capear con clase las del jefe es una virtud profesional.
Aunque a nadie le gusta que le analicen, recibir una crítica puede ser una oportunidad para demostrar que sabemos encajar bien un comentario negativo. Se trata de una habilidad que se adquiere con la práctica, y buenas dosis de humildad y de autoconocimiento. Según los informes, la capacidad de aprender de las críticas fomenta la creatividad en el trabajo y la buena comunicación.

Gillian Florentine se quedó tremendamente sorprendida cuando un supervisor de la empresa en la que estaba contratada le acusó de trabajar "en la sombra". En aquella época, recuerda la empleada, ella se dedicaba a recopilar datos internos para una propuesta que iba a presentar a su jefe sobre la flexibilidad de horarios para el equipo de informáticos. Florentine siempre se había propuesto no perder la calma en ningún momento, porque era consciente de que a veces tomaba decisiones por su cuenta que no eran del agrado de su superior. No obstante, en esta ocasión, su respuesta emocional le nubló las ideas. "No me lo podía creer.

Reaccioné contestando algo así como: ¿Me estás tomando el pelo? Me sentí ofendida y atacada", y respondí en un tono de enfado. Poco después, logró tranquilizarse y le prometió a su jefe que intentaría mantenerle siempre informado de sus movimientos. No obstante, también le dijo que su comentario lo había tomado como un ataque personal.

Cómo encajarlo:

Los ejecutivos creen que, por lo general, muchos empleados no saben cómo encajar los comentarios negativos. No son muy habituales, por un motivo: el 94% de los responsables de recursos humanos favorece las evaluaciones positivas, porque están convencidos de que tienen un mejor impacto en el rendimiento de los profesionales que las censuras.

Cuando recibimos críticas, nos puede resultar bastante difícil controlar las reacciones negativas que éstas despiertan en cada uno de nosotros. En el momento de recibir un comentario negativo, si creemos que vamos a mostrar nuestras emociones o que vamos a adoptar una actitud defensiva, es más recomendable pedir que nos concedan un día para responder, asegura Brad Karsh, director de la consultora JB Training Solutions: "Es mucho mejor decir 'agradezco el comentario, pero me gustaría pensármelo’".

Solemos reaccionar mal a las valoraciones cuando las críticas nos parecen injustas o fuera de lugar, porque no nos gusta recibir una crítica de alguien que no es de nuestro agrado o porque hay un comentario en concreto que nos hace perder nuestro sentido de la identidad o nuestra sensación de seguridad.

Antes de contestar mal es mejor aceptar el comentario, pero dejando claro que se pensará la respuesta

Hay personas que se toman los comentarios como una crítica personal devastadora. Douglas Stone, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard, cree que lo más recomendable es escribir en un papel con tranquilidad a qué hacen referencia esas apreciaciones exactamente y tratar de cambiar nuestras conclusiones, eliminando los pensamientos distorsionados: "Se trata de colocar la crítica en el lugar que le corresponde", explica.

Stone comenta cómo hace años en una reunión, un cliente tiró un informe que había elaborado junto a su compañera Sheila Heen, diciendo que era una auténtica basura, a lo que Heen tuvo el acierto de responder: "¿A qué se refiere exactamente cuando dice basura?". 

La pregunta dio lugar a una fructífera discusión que se prolongó durante dos horas.

El proceso:

Las preguntas que empiezan con un "qué" tienden a extraer respuestas más útiles, asegura Garrett Miller, consejero delegado de la consultora CoTria. En cambio, las que empiezan con "por qué" suelen entorpecer el diálogo. Se necesita una dosis extraordinaria de autocontrol si un jefe o un compañero de trabajo nos critica en una reunión delante de otras personas. Conviene no mostrar ninguna reacción en ese momento y limitarse a sonreír. 

Cuando nos encontremos en privado con la persona que nos ha reprobado, lo más aconsejable es explicarle que los comentarios en público son inoportunas y que, a partir de ese momento, es mejor que ese tipo de censuras las haga en privado.

Los empleados suelen adoptar una actitud menos defensiva si reciben continuas observaciones, explica Catalina Andrade, de la agencia Tris3ct, que enseña a los directivos a hacer observaciones directas y a mostrar empatía. A veces conviene preguntar a nuestro superior en qué se ha basado para hacer una determinada crítica, explica Karsh. Si un jefe no se ha molestado en obtener información sobre nosotros de nuestros compañeros o de los clientes que nos conocen y de los que depende nuestro trabajo, puede que sea conveniente pedir que se incluyan también sus valoraciones.

Solemos reaccionar mal a las censuras porque nos parecen injustas y, a veces, fuera de lugar

En opinión de Karsh, después de analizar los comentarios detenidamente, casi todo el mundo se da cuenta de que no distan mucho de la realidad. Aprende a no perder los nervios

Escucha los comentarios sin perder la calma, en especial si van acompañados de un nivel de voz que supera lo políticamente correcto.

Responde sólo si tienes argumentos sólidos y, sobre todo, que no hagan enfurecer más a tu interlocutor.

Los empleados adoptan una actitud menos defensiva si reciben continuas observaciones

Cuando se recupere la calma y después de analizar la situación –a veces la crítica está justificada–, trata de hablar con tu jefe en privado, interésate sobre el motivo concreto de la censura para alcanzar un consenso.

Si las críticas se suceden en el tiempo sin motivo aparente, a lo mejor ha llegado el momento de trasladar esa actitud a otra área de la empresa para buscar la solución.

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martes, 13 de mayo de 2014

5 signos de que tú eres el problema en la oficina.



Tienes que enfrentarlo, a veces las personas no se dan cuenta de que son el foco de los problemas en el trabajo. Revisa aquí si tienes esos “síntomas”.

Hay jefes malos en muchas empresas. Y cuando la mayoría ahí reunida, ya sea como empleados o directivos, los acepta como lo que son, el negocio podría estar atascado en un problema.

Este problema es el propio jefe.

Realmente intimidan cuando interactúan en su “hábitat” (su territorio). Desde ahí lanzan gritos, insultos, órdenes confusas, sin respeto por nadie, son temidos y empedernidos.

Para saber cómo reconocer los síntomas de que eres un jefe malo y, por lo tanto, el problema que carga la empresa y frena su desarrollo, te presentamos estos signos y esperamos te sirva la posible solución:

¿Crees que todo el mundo es estúpido?

Podrás creer que pudiste cometer errores en las contrataciones, cosa que hasta a los expertos les sucede, y pensar que todo el mundo es estúpido. Si tus empleados malinterpretan tus órdenes constantemente, es probable que no todos sean estúpidos, sino que alguien no está dando correctamente las órdenes.

Solución: Necesitas ayuda para comunicarte mejor. A veces, y si las posibilidades lo permiten, esto significa contratar a un asistente para que interprete lo que quieres decir, pero estas personas son difíciles de encontrar. Otra opción podría ser contratar a un coach ejecutivo que se centre en las habilidades de comunicación. Una última opción sería decidir acudir a una escuela de negocios para aprender diferentes formas de gestionar al personal.

¿Tienes alta rotación?

Realmente tienes que evaluar el costo que te genera estar contratando constantemente cuando tienes alta rotación en tu personal. Quizás le tengas que echar un vistazo a tus prácticas internas: no promueves a los empleados destacados. No has ofrecido un aumento de sueldo en años o limitas el aumento a lo correspondiente con la inflación. Respondes a la retroalimentación de manera negativa cuando alguien es portador de malas noticias. No recompensas a los empleados con alto rendimiento.

Solución: Tienes que tratar a tus empleados como miembros valiosos del equipo y no sólo como personas que te deben las gracias por la eternidad por sus puestos de trabajo que les ofreciste. Si generas un ambiente armónico, toda la naturaleza de tu empresa va a cambiar.

Anónimos

Si dejan comentarios groseros y de forma anónima en las oficinas y/o Internet, ¿tratarás de que los responsables reciban su castigo? Estás muy equivocado.

Solución: Una persona que genera respeto quizá lo es porque no actúa de manera déspota con sus empleados. Tienes que empezar a cambiar esta actitud. Puedes iniciar encontrando cinco características positivas de cada una de las personas que colaboran contigo. Podrías realizar comentarios anónimos con éstas o mejoraría si fuera de manera personal y público. Poco a poco encontrarás un cambio de actitud en la gente.

Mala reputación

Puede suceder que te hayas llegado a pelear con algún empleado porque no consiguió al cliente, pero descubres que no lo obtuvo porque los clientes no quieren hacer negocios con “gente como tú”. Puede llegar a pasar que tienes un elevado precio de la oficina que rentas, porque la empresa inmobiliaria tiene prejuicios contra cualquier grupo con el que te identificas. Siempre hay algo y el común denominador parece ser el mal jefe.

Solución: No tienes por qué enojarte todo el tiempo. No puedes culpar a todos de todos los problemas. El problema eres tú y debes empezar a considerar otro modelo de gestión interna para solucionar esta falla enorme en la empresa.

Utilizas el miedo a tu favor

Alzas la voz para demasiado para que la gente te escuche. Y no te basta con una ocasión en el día, esta situación puede ser el cuento de nunca acabar. Realmente esto no es divertido, más bien es un síntoma de un mal liderazgo. Si necesitas ser intimidante para que los empleados te escuchen, quizás algún día no te entiendan y se confundan cuando quieras ser amable con ellos.

Solución: reúne a tu personal y pide disculpas por todos los gritos que has estado haciendo.

Diles que es un mal hábito y vas a detenerlo. Cada vez que levantes la voz tendrás que poner $5 dólares en una jarra. Al final del mes, el personal puede tener una fiesta con los fondos. Pero a cambio de tu falta de gritos, di a tu personal que espera que se vea reflejado en su rendimiento en la empresa.


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miércoles, 12 de marzo de 2014

Colegas tóxicos: identifícalos y actúa con cabeza fría.


Convivir con diferentes tipos de personas es una ley natural. Habrá algunas con las que hagamos empatía y otras con las que no, sin embargo, en el terreno laboral puede no ser tan simple coincidir con los elementos del equipo de trabajo.


La clave está en controlar las emociones. No todas serán se nuestro agrado, incluso algunas pueden obstaculizar nuestro desempeño, sin embargo, podemos obtener más cosas positivas si nos enfocamos en aceptar que son parte de la vida laboral.
De acuerdo con una encuesta realizada por OCCMundial a más de 1500 profesionistas, el ambiente laboral es uno de los factores más importantes para lograr el bienestar en el trabajo; por ello cuando esta parte de nuestra vida profesional es problemática, sus efectos pueden ir más lejos de la oficina y afectar nuestra vida personal.
Los expertos de OCC te presentan 6 recomendaciones para lidiar con colegas difíciles e impedir que sus acciones impacten tu desempeño.
1. Identifica su naturaleza
Antes de enfrentar a un compañero de trabajo tóxico es necesario entender cuáles son sus comportamientos y qué busca lograr con ellos. Los ejemplos más comunes son:
-El protagonista: Una persona que se adueña de las conversaciones en juntas y reuniones, impone sus puntos de vista y critica los de los demás. Tiene un alto sentido de competencia y no tiene escrúpulos para actuar con alevosía para lograr sus objetivos.
-El informal: Es un clásico de oficina y su principal característica es que no respeta tiempos de entrega, no atiende solicitudes con oportunidad, no llega a tiempo a las reuniones de trabajo, etc.
-El chismoso: Todos hemos conocido a un compañero de trabajo cuya principal actividad parece ser difundir información sobre otras personas. En ocasiones actúa como ‘espía oficial’ de tu jefe o supervisor y gusta de informar detalles irrelevantes o información que perjudica a otros.
-El descalificador: Es el típico colega que parece nunca estar de acuerdo con tus propuestas o ideas. Se dedicará a descalificarte en privado o en público.
-El flojo: Uno de los peores compañeros de trabajo es aquel o aquella que simplemente no realiza sus actividades o las hace de manera deficiente.  Las consecuencias, por supuesto repercuten en el trabajo de todo el equipo.
-El manipulador: Uno de los más astutos y nocivos. La mayoría tiene una excelente relación con su jefe o Recursos Humanos y además posee alguna de las características anteriores.
Es importante saber que la mayoría de estas actitudes están vinculadas con personas que en su interior tienen baja autoestima y mucha inseguridad. Utilizan estos comportamientos para hacer miserable la vida de otros y sentirse menos insatisfechos consigo mismos.
2. Analiza si el problema es contigo
Un punto clave para neutralizar el efecto que nos produce un colega nocivo es identificar si la agresión es sólo contra nosotros o es un comportamiento regular con otros miembros del equipo.
Cuando se trata del segundo escenario, es más fácil abordar el conflicto, porque sin duda existirán otros compañeros que compartan su molestia y puedan tomar cartas en el asunto de manera colectiva, comentando el problema con tu jefe directo, por ejemplo.
Pero si la agresión es personal, tendrás que enfocarte en analizar qué sucede, cómo te afecta y cómo responder con inteligencia a las agresiones.
3. Neutraliza tus emociones
Tal vez es esta la parte más difícil del proceso. Es normal sentirse agredido cuando un compañero de trabajo tiene un comportamiento grosero o hiriente, sin embargo, la clave para poder responder a la situación es proteger tu autoestima y no permitir que esa persona te haga perder el control de tus emociones.
Para fortalecerte piensa en las cualidades que te hacen un buen empleado; recuerda la retroalimentación positiva que te ha dado tu jefe y los buenos resultados que has obtenido. 
Entonces prepárate para actuar. Recuerda: para detener a una persona que te hostiga debes tomar cartas en el asunto.
4. No lo dejes pasar
Un par de actitudes hostiles son suficientes para actuar. Mientras más esperes para poner un alto a un colega fastidioso más trabajo te costará dominar la situación. Cuando permitimos que una persona nos moleste durante un periodo largo de tiempo, el enojo y la frustración se acumulan, y esta persona gana terreno sobre nuestro estado de ánimo. No actuar es como decirle a esa persona que es correcto que nos trate de ese modo.
Puede ser que la primera vez que alguien te hizo sentir agredido o incómodo con su actitud te ‘paralices’ pero es importante analizarlo de inmediato y actuar. Cuando un colega llega demasiado lejos con su acoso puedes estar siendo víctima de Mobbing.
5. Evita quejarte con los demás
En lugar de hacer de tu problema una bola de nieve compartiendo con cada compañero lo mucho que te enoja la actitud del “sujeto tóxico” lo ideal es afrontarlo en persona y de manera directa.
Comentar con otros lo sucedido te puede hace parecer una persona quejosa y problemática. Piénsalo ¿los demás pueden resolver tu situación? ¿Sirve de algo que le cuentes a toda la oficina de las malas actitudes de tu compañero(a)?
Si hablar directamente no resuelve el conflicto, la persona apropiada para comentarlo es tu jefe inmediato, con total confidencialidad y sólo si las actitudes de tu compañero o compañera afectan directamente en trabajo.
6. Cuidado con el contrataque
Reaccionar de manera agresiva ante una conducta maliciosa es lo más común ¡y es lo que espera el agresor! Cuando respondemos con enojo alimentamos el poder de la otra persona, porque le hacemos ver todo el poder que tienen sus palabras y acciones para sacarnos de nuestras casillas.
Por el contrario, cuando tenemos la capacidad de responder la agresión con amabilidad y calma, el agresor se queda sin armas, porque no le permitimos tomar el control de la situación ni cedemos ante su provocación. Esta es una actitud que el acosador no se espera. ¡Sorpréndelo!
Manejar tus propias emociones y reacciones siempre es la forma más inteligente de controlar a un compañero fastidioso. Enfócate más en ti y menos en él o ella y observa los resultados.
¿Cuál es el tipo de colega que te molesta? ¿Qué has hecho al respecto?
Tomado de: http://www.altonivel.com.mx/36214-colegas-toxicos-identificalos-y-actua-con-cabeza-fria.html#.UwOHvjqFhjY.twitter
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